Suele escribir el colega Luis Autalán en Crónica: “si no pueden evitar perder ante la inflación o el ajuste, al menos no quieren perder por goleada”. Pero en el último tiempo esa sensación –perder por goleada- cobró mayor fuerza. Las paritarias “récord” en torno del 25% ya quedaron totalmente rezagadas en la carrera contra la inflación.

Las disputas por el cierre de fábricas y comercios ocupan el centro de la escena, mientras el desempleo aumenta aún antes de entrar en la etapa más oscura de la recesión. La devaluación de Jorge Triaca de ministro a secretario de Trabajo fue una señal clara: en tiempos de ajuste, no hay nada para ofrecer a los trabajadores. El dato del desempleo, como se contó en estas páginas, tuvo la particularidad de darse al mismo tiempo que se generaban algunos puestos.

Pero como más gente salió a buscar trabajo, la cuenta dio negativa. De esos puestos que se crearon entre marzo y junio, casi la totalidad fueron informales, en negro. Sin aguinaldo, vacaciones, plus por feriados ni muchos otros derechos.

Sume al panorama que el Presupuesto plantea un aumento en el impuesto a las Ganancias, que motivó varios paros durante el kirchnerismo, o que el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, haya declarado en los medios que lo único que pueden hacer desde el gobierno es “trabajar para que haya suspensiones y no despidos”, y que analizan “reabrir algunas paritarias” como menú para desactivar el malestar social es demasiado “light”.

Por eso este martes, Juan Carlos Schmid, uno de los triunviros, anuncia que “si no hay cambios, las medidas de fuerza van a continuar”.

El paro es también ese mensaje: “hasta acá acompañamos, pero no nos dejan salida”, parecen decir los dirigentes gremiales. Lejos de las mesas sectoriales, el diálogo entre gremios y empresas, y los brindis con el presidente, el eje de la gestión de Macri pasó a ser cumplir el acuerdo con el FMI y reducir el déficit fiscal. Todo lo demás, y ese todo engloba a los trabajadores, quedará supeditado a eso. Demasiado poco como para evitar conflictos.