Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

Para los peronistas, el comienzo de febrero marca el comienzo de la campaña. Llegó el momento de empezar a tener definiciones, después de un enero que estuvo tranquilo políticamente.

El peronismo hoy se define con dos horizontes diferentes: muchas propuestas a nivel nacional y un panorama de marcada unidad en lo que hace a la provincia de Buenos Aires, aunque esto no quiere decir que no vaya a haber internas para definir los candidatos.

A nivel nacional, los planetas se siguen alineando en torno o en contra de Cristina Fernández de Kirchner. Con la gran incógnita de si la ex presidenta finalmente será candidata, en la vereda de enfrente se ubica la Alternativa Federal de Miguel PichettoJuan Manuel UrtubeySergio Massa y Juan Schiaretti, sector que se lanzó con todo pero que, hasta el momento, no logra medir.

También surgió tibiamente en el panorama Roberto Lavagna, ex ministro de Economía durante el kirchnerismo. Primero fue impulsado por el ex presidente Eduardo Duhalde -que también lo tuvo de ministro-, pero luego también recibió la bendición de dirigentes progresistas no peronistas, como el gobernador santafesino, Miguel Lifschitz, y la ex diputada Margarita Stolbizer.

Más claro es el panorama peronista en la provincia de Buenos Aires, donde, si bien hay varios candidatos, nadie reniega de Cristina y por eso se puede hablar de unidad. Axel KicillofVerónica MagarioFernando EspinozaMartín InsaurraldeSergio Berni y Pablo Moyano dicen estar anotados en la carrera.

Habrá que ver si la ex jefa de Estado los deja jugar a todos, si bendice específicamente a alguien o si ordena que todas las diferencias se diriman en internas.

Hasta ahora, Kicillof aparece como el candidato más “K”, bancado por “La Cámpora”, e Insaurralde se muestra como el postulante que surge de los intendentes, pero todo está en movimiento.

En tanto, el líder camporista Máximo Kirchner estaría en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, ya no por Santa Cruz -cuyo mandato vence este año-; de eso pocos tienen dudas.

Ofensiva macrista

Desde la vereda opuesta, el presidente Mauricio Macri observa todo este armado y prepara la estrategia. El kirchnerismo hablará de la complicada situación económica y el oficialismo pondrá el acento -una vez más- en la “pesada herencia”, apuntando sobre todo a las causas de corrupción.

En este sentido se aguardan novedades legislativas. En las sesiones extraordinarias que se vienen en el Congreso, el interbloque Cambiemos intentará avanzar en la confirmación del decreto que establece la recuperación los bienes de la corrupción. Es el famoso tema de la “extinción de dominio”, establecido por un decreto de necesidad y urgencia que debe ser confirmado por el Congreso. Desde la Casa Rosada salieron instrucciones al bloque oficialista para que este tema sea prioridad, por lo que esta misma semana se planteará en el Parlamento.

El otro ojo oficial está puesto en la agenda judicial, particularmente en el próximo 26 de febrero, cuando arranque el primer juicio oral y público contra Cristina por la asignación de obra pública durante sus dos mandatos presidenciales. En la causa también están en la mira el ex ministro Julio De Vido y el empresario Lázaro Báez, ambos detenidos.

A estos procesos se suman otros abiertos, como el caso de Los Sauces y Hotesur, sobre presuntos manejos irregulares en los hoteles de propiedad de la ex Presidenta. Más adelante, seguramente el año próximo, llegará el turno del debate oral de la causa de los cuadernos.

Así las cosas, se presume que la campaña, lejos de ser tranquila, tendrá acusaciones cruzadas y mucha polémica.