“Los chicos estaban bajo el efecto de tranquilizantes, para evitar que entrasen en pánico”, le contó el buzo danés Ivan Kardzic a una radio danesa.  “No estaban totalmente aturdidos, pero no reaccionaban con normalidad”, añadió.

Karadzic participó en el operativo del domingo, ayudando a medio camino a cambiar las bombonas de oxígeno.

“Nos habíamos imaginado todo tipo de posibles escenarios catastróficos: equipamiento que se estropea, niños que caen presas del pánico, se ahogan y a los que hay que reanimar”, explicó.

“Estábamos preparados, pero no paso nada. Todos estaban en sus puestos e hicieron justo lo que debían hacer”, aclaró.

Los pibes “parecían algo atemorizados, pero no entraron en pánico. Sonrieron y dijeron gracias”, explicó el buzo. Los jóvenes usaron trajes de buceo y máscaras de oxígeno.

En la cueva siguen atrapados otros cuatro chicos del equipo de fútbol juvenil -de entre 11 y 16 años- y su entrenador, de 25 años.