Piden que la Provincia informe sobre el manejo del oxígeno medicinal en los hospitales Lagomaggiore, Schestakow y Central, ante la alarma de proveedores y distribuidores

El presidente de la Comisión de Derechos y Garantías Constitucionales de la Cámara de Diputados de Mendoza, Carlos Sosa (Frente de Todos-PJ), presentó en la Legislatura un pedido de informe para que el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes u otros organismos competentes detallen “aspectos varios vinculados con la demanda, el suministro y el consumo de oxígeno medicinal en los establecimientos de salud de la Provincia, desde el 1 de abril de 2020 hasta la fecha de aprobación” del proyecto de resolución respectivo.

La iniciativa –surgida cuando Argentina transita la segunda ola de coronavirus y contenida en el expediente Nº79.868 de la Cámara Baja– indaga acerca de “niveles de demanda, consumo y abastecimiento”, así como del “costo del litro de oxígeno líquido y del litro de oxígeno gaseoso presurizado que abona el Estado provincial”.

También se enfoca en “la infraestructura y el equipamiento de condensación, concentración y almacenaje de oxígeno médico por la Provincia”, para lo cual solicita saber “si el Estado cuenta con ellos, su ubicación y sus capacidades”, y “si son subutilizados o no se emplean”. En este último caso pide, “si es afirmativo, especificar los motivos particularizando sobre las situaciones en los hospitales Central, Lagomaggiore y Schestakow”.

Preocupación generalizada

La solicitud del legislador justicialista para conocer pormenores acerca del cuadro de situación que presenta el manejo de ese esencial insumo sanitario en nuestra provincia se basa en las expresiones de preocupación volcadas desde fines de abril en distintos medios de comunicación por parte de diversos actores de ese ámbito.

Entre los conceptos hechos públicos figura que “la situación actual está al borde del colapso porque no están dando abasto para los pacientes que son enviados a sus casas y que necesitan oxígeno”, los cuales no pueden ser atendidos en el ámbito hogareño porque “la demanda está sobre los sanatorios”. Y que el nivel de demanda que el año pasado había sido registrado a la altura de octubre ha sido igualado este año en abril, seis meses antes.

Además trascendió por esa vía que para entonces hacía muchos días que algunos distribuidores no recibían ese fluido gaseoso y que “la producción nacional no alcanza”, mientras que desde una fábrica confirmaban que no se iba a conseguir durante “un mes y medio o dos” (hasta mediados de junio o julio).

Según esas proyecciones, basadas en que los conocedores del tema afirmaban que para entonces eran producidos 750.000 metros cúbicos de oxígeno por día mientras que la demanda diaria era de casi un millón de metros cúbicos, el suministro “no les va a alcanzar ni siquiera a los hospitales”.

Incluso, de parte de las mismas fuentes calificadas se supo que ya faltaba el gas para los pacientes internados en domicilios y que “a los hospitales les llega el suministro justo por cuestiones contractuales que tienen con las fábricas”.

Alertas en plena segunda ola

La alarma se da en medio de la segunda ola de contagios de COVID-19, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al oxígeno como un “medicamento esencial” y calcula que actualmente lo requiere uno de cada cinco pacientes que padecen el virus SARS-CoV-2, mientras que esta estadística aumenta a tres de cada cinco en casos severos.

Este panorama surge durante “una crisis de oxígeno en países del África subsahariana, Asia (especialmente India) y América Latina (especialmente Brasil)”, de acuerdo con lo advertido por la organización internacional sin fines de lucro PATH, con sede en Seattle, Estados Unidos, que usa una herramienta interactiva creada por ella misma para rastrear las necesidades, en busca de “acelerar la equidad en la salud”.

Esa entidad remarca asimismo que algunas personas con COVID-19 “requerirán diez, veinte veces más oxígeno del que necesitaría un paciente en una situación de normalidad”.

Producción limitada

A la par, “en la actualidad, el consumo a nivel nacional (en Argentina) es de más del doble del que se produjo durante el período más crítico de 2020” y “el alto crecimiento en el número de casos sobrepasó las capacidades instaladas de las empresas productoras”, según lo declarado oficialmente en una reunión entre el Gobierno nacional y las empresas que integran la “mesa de oxígeno” (Air Liquide, Indura y Linde).

En esa ocasión también se conoció que el alto consumo se debe al “creciente número de casos en los grandes centros urbanos de todo el país de manera simultánea y en muy corto plazo” y al “aumento del consumo en la modalidad cánula nasal de alto flujo de oxígeno (CAFO), como soporte no invasivo en población que no requiere asistencia respiratoria mecánica”.

“La dificultad actual –declararon asimismo– se encuentra en la imposibilidad de expandir la producción, que ya se encuentra en su nivel máximo, y en la logística y distribución, donde intervienen otras empresas intermediarias”.

Por su parte, a fines de abril, una resolución conjunta (Nº6/2021) de los ministerios de Salud y de Desarrollo Productivo dispuso priorizar el uso del oxígeno para el sector sanitario, debido a “que el aumento en el crecimiento del número de casos es más rápido y de mayor magnitud que en 2020”, lo que produce una “tensión del sistema de salud”, por las “nuevas variantes del SARS-CoV-2”.

En tanto, voceros del Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Vivienda de la Provincia manifestaron que, “en Mendoza, la provisión de oxígeno en hospitales públicos y privados es normal”. Y destacaron que “en la provincia, independientemente de la pandemia, se usa en mayor porcentaje el oxígeno con fines medicinales y es menor el uso industrial”.

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