Pity Álvarez ya no está monitoreado las 24 horas y no presenta ninguna alteración psicológica. Hace dos semanas que pasa sus días en la cárcel y se hizo de una amistad entre las rejas. Él y Jorge Mangeri, asesino de Ángeles Rawson, comparten las tardes tomando mate y almuerzan juntos.

El cantante de Viejas Locas e Intoxicados está más lucido que cuando entró y lee muchos libros. Además está de buen humor y bajo los efectos de las medicaciones.

Tanto Álvarez como Mangeri están en la cárcel de Ezeiza, en la unidad llamada Intervención para la Reducción de Índices de Corruptibilidad (IRIC). En esta, rotan los agentes penitenciarios para que los presos no establezcan vínculos con los presos debido al poder que tienen, según informaron en “Involucrados“.

El músico asesinó a un conocido en Villa Lugano y fue intensamente buscado por la Policía el pasado julio.  Un testigo indicó que Álvarez recibió un cabezazo por parte de su amigo y él respondió a los tiros.

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