Una clase de educación sexual, brindada en una escuela de Añatuya, en Santiago del Estero, obró como disparador para que una alumna de 11 años confesara los abusos sexuales que sufría por parte de su tío paterno, quien era protegido por su madre, es decir la abuela de la nena.

La investigación fue impulsada por la fiscal Cecilia Rímini, ante quien acudieron las autoridades escolares tras escuchar el desgarrador relato de la estudiante.

“Me mandaban a dormir en casa de mi abuela. Una noche iba a visitar a mis primos. Mi tío (hermano de su papá) me sacó de la pieza, me tapó la boca y me hizo cosas…”, relató la menor a sus compañeras de grado.

Desde aquel entonces, el tío abusador cometía los vejamenes bajo las amenazas de que si hablaba la mataba. En tanto, la menor recordó que “al día siguiente tenía sangre. Fui y le conté a mi abuela. Ella me dijo que yo estaba mintiendo y que no diga nada”.

Esta situación le dio mas impunidad aun al joven abusador. De esta manera, los acosos se dieron en forma reiterada. En esos momentos, el degenerado manoseaba y encerraba a la menor para mostrarle videos pornográficos y mujeres en poses sexuales.

“Todo lo que veía él quería que yo haga”, agregó luego la víctima ya en la Justicia, que atiende esta causa por “abuso sexual con acceso carnal” aunque no se descarta que la Fiscalía también le añada “corrupción de menores” y el hecho de ser una familiar.

En las últimas horas, el joven señalado por las violaciones fue detenido y alojado en una dependencia en Añatuya. La orden de captura se dio, luego de que el pasado 8 de marzo, la Fiscalía le realizara un interrogatorio Cámara Gesell a la nena, en cuyo transcurso ofreció la cronología exacta de los abusos.