Por Damián Juárez

El gobierno viene encadenando malas noticias en lo económico que encendieron las alarmas de la Rosada. El jueves próximo se conocerá el próximo dato de la pobreza. Estará en torno del 30%. La cifra preocupa en Casa de Gobierno donde, pese al optimismo de algunos sectores, otros funcionarios vinculados al Presidente están en alerta por la acumulación de cifras “malas” de la economía: dólar que rozó los 43 pesos la última semana pese a las tasas por las nubes, desempleo recién conocido en alza y ahora el dato de pobreza, que tampoco traerá noticias positivas, justo cuando el gobierno más las espera en plena campaña electoral y rumbo a los comicios generales de octubre.

Los números que dará a conocer el Indec el jueves próximo corresponderán a la medición efectuada entre junio y diciembre de 2018, o sea el segundo semestre del año pasado. El número estará, según todas las previsiones previas y el cálculo de la Universidad Católica Argentina, en torno al 30%, por lo menos cuatro puntos sobre la medición del mismo período de 2017. La suba de la inflación fue clave para el aumento de la pobreza: el 47,6% de incremento de precios del año pasado hundió a más gente bajo el umbral de los sectores más desplazados de la sociedad. También habrá que prestar atención a si sube el número de indigentes: aquellos que están incluso por debajo de la línea de la pobreza.

Números que duelen

En el primer semestre de 2018 el porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza fue del 19,6%; estos comprenden el 27,3% de las personas. Este es el último informe del Indec sobre el tema, publicado en septiembre del año pasado. Mauricio Macri habló del tema y, anticipándose a los datos que se conocerán el jueves, dijo que los niveles estarán “en torno al 30”, similar a las cifras de cuando asumió el gobierno en el año 2015. El Presidente, sin embargo, consideró que aunque el índice se mantiene alto desde el gobierno se está combatiendo “la pobreza estructural” y citó varias obras públicas encaradas por su administración, a la vez que reiteró que Argentina iba rumbo a ser Venezuela.

La noticia de la pobreza y los números que no mejoran impactarán en la campaña, en una semana donde el gobierno comenzó a emprender con fuerza contra el ex ministro de Economía Roberto Lavagna y sus aspiraciones presidenciales. La irrupción de Lavagna obliga al gobierno a debatir cuestiones económicas, lo que desde el equipo de campaña oficial se intenta evitar.

El gobierno había imaginado una polarización con Cristina Kirchner y con la corrupción en el centro del debate, pero la aparición de una tercera opción electoral encarnada por un técnico de la economía introdujo un cambio de planes en la agenda de la discusión pública.

Mucho se discutió puertas adentro del gobierno si era conveniente salir a “cruzar” a Lavagna. Algunos pensaban que no era necesario, ya que implicaba “agrandarlo”. Finalmente se decidió salir a cuestionar al referente peronista ante la convicción de que “está creciendo” su intención de voto entre los sectores que no quieren votar a CFK, pero que a su vez, están desencantados con la gestión económica.