Más allá de las especulaciones sobre el poder del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba en las decisiones presidenciales y de sus choques con algunos fuertes integrantes del entorno deMauricio Macri, lo cierto es que el inusual anuncio de las nuevas medidas para frenar la inflación dejó más críticas e incertidumbre que apoyos.

Críticas porque muchos entienden que estas medidas llegan tarde y son bastante pobres. Advierten, por ejemplo, que para evaluar el potencial impacto de estos precios acordados sobre la medición de inflación hay que tener en cuenta que el Indec releva miles de precios por mes y menos del 2% corresponden al acuerdo. Muy poco.

También hay pocas expectativas favorables sobre si se van a respetar estos precios, e incluso si se van a encontrar esos productos en las góndolas. El ministro Dante Sica habló de un “pacto de caballeros”. Muy dudoso.

Por lo pronto, los carniceros anticipan que los tres cortes de carne con precios pactados serán imposibles de encontrar en los comercios minoristas. Sólo si se compra en el Mercado Central. Y la cantidad es muy escasa.

Hasta la semana pasada el presidente Macri repudiaba cualquier intervención del gobierno en las políticas de precios. Rechazaba cualquier actitud intervencionista.

¿Será por esa falta de convicción que eligió no hacer un anuncio formal del nuevo paquete de medidas sino optar por una “charla informal y casual” con una vecina para hablar de ellas? ¿Fue Durán Barba?

Lo cierto es que si las medidas ya generaron dudas, la forma en que se anunciaron hizo que la incertidumbre aumentara.

Todo lo anunciado suena a poco, llega tarde, cuando los bolsillos están muy maltrechos. El ex funcionario Carlos Melconian lo llama “plan llegar” hasta octubre. Y para colmo, da la impresión de que este cambio se hace de mala gana.