Un rumor despertó la ira de los vecinos y el desenlace fue terrible. Dos hombres y una mujer fueron linchados hasta la muerte por un grupo de personas enardecidas que los acusó de ser secuestradores de pibes. Por eso, los sacó por la fuerza de la comisaría en la que estaban detenidos y les pegó sin piedad. Además, varias motos y dos autos fueron incendiados, en medio de una tarde de furia.

Horas antes de la pueblada, los tres habían sido detenidos luego de que se denunciara un supuesto secuestro, en el poblado rural de Posorja, en Guayaquil. Según contaron los testigos, se trasladaban en un auto y habían incitado a varios pibes a subirse con ellos. Aunque esa versión fue luego refutada por la policía, los vecinos se enceguecieron y arremetieron contra los acusados.

Primero, dieron vuelta el auto en el que los dos hombres y la mujer se trasladaban y lo prendieron fuego. Luego, quemaron cinco motos policiales y un patrullero. La ira ya era incontenible.

La matanza

Cuando ya nada podía calmar a la muchedumbre, comenzaron a lanzar bombas molotov contra la Unidad de Policía Comunitaria, en la que estaban alojados. De nada sirvió el intento de los efectivos de calmar los ánimos, ya que un grupo entró a la dependencia con palos y piedras y sacó a la fuerza a los tres presuntos secuestradores de chicos.

Lo que vino después fue una película de t error. Los golpearon con todo lo que tuvieron a su alcance, sin que la policía lograra hacer algo para impedir semejante locura. Los tres fueron asesinados y sus cuerpos quedaron tirados en plena calle.

La versión policial

Autoridades de la fuerza revelaron que los sujetos no habían sido detenidos bajo sospecha de haber secuestrado pibes, sino que estaban acusados de haber robado 200 dólares.

En tanto, la fiscalía ya identificó a 15 personas que participaron del triple linchamiento, quienes podrían ser procesadas por el delito de delincuencia organizada. “Queremos recalcar que no hubo un secuestro. Fue un robo. Pedimos que la ciudadanía no se deje llevar por lo que dicen las redes sociales”, concluyó el fiscal Jefferson Caicedo.