El ex juez de la Corte suprema sanjuanina Juan Carlos Caballero Vidal fue procesado por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura y que omitió investigar en ese tiempo, cuando era juez de primera instancia.
El juez federal Leopoldo Rago Gallo lo procesó al considerarlo “partícipe necesario y miembro de una asociación ilícita en los delitos de privación ilegítima de la libertad y tormentos agravados” en dos casos de detenidos por la dictadura en San Juan.
Rago Gallo sostuvo que el procesado omitió investigar los secuestros y las torturas a Héctor Cevinelli y el homicidio de Ángel José Alberto Carvajal, y brindó impunidad a los autores directos de estos crímenes.
Caballero Vidal integró la Corte de Justicia de San Juan hasta que renunció a ese cargo a fines de 2017, como consecuencia del avance de la investigación de Rago Gallo sobre su actuación como juez durante la última dictadura.
El ex juez imputado renunció en diciembre del año pasado y se jubiló, mientras ya tenía sobre sí un pedido de destitución y desafuero.
Caballero Vidal debió activar las denuncias de abogados del dirigente universitario Héctor Cervinelli, quien estaba secuestrado y torturado. Pero no lo hizo.
También debió actuar ante la denuncia de que al militante comunista Angel José Alberto Carbajal lo golpearon hasta matarlo en el Penal del departamento sanjuanino de Chimbas, sin embargo tampoco lo hizo.
Cabe destacar que esta causa se inició en el marco del mega juicio contra 21 represores que se está desarrollando en San Juan. Por entonces, el abogado Pedro Bayugar brindó su testimonio y denunció que, al tramitar en la época un hábeas corpus ante Caballero Vidal, éste lo recibió con un revolver encima del escritorio y le dijo que mejor se olvidaban de lo ocurrido.
Las denuncias contra el ex integrante de la Corte se ampliaron cuando el abogado Carlos Bula, quien durante la dictadura representó a Alberto Carbajal, dijo que Caballero se negó a investigar las circunstancias de su muerte, pese a contar con una autopsia que indicaba que fue “salvajemente golpeado”.