¿Quién es Fernando Camacho, líder de la oposición radicalizada en Bolivia?

En los 21 días que marcaron el fugaz colapso en la vida política boliviana, hubo un punto de quiebre en una oposición fragmentada en sus reclamos y formas.

Camacho logró en pocas horas enbanderar la oposición boliviana
Camacho logró en pocas horas enbanderar la oposición boliviana

En los 21 días que marcaron el fugaz colapso en la vida política boliviana, hubo un punto de ruptura en una oposición fragmentada en sus reclamos y formas. 

El inicio del mes de noviembre quebró el reclamo sostenido desde la oposición encabezada por el ex Presidente Carlos Mesa y se le superpuso la figura de Fernando Camacho, presidente del comité cívico por Santa Cruz de la Sierra y viva imagen de la derecha rancia, radical y golpista de una estructura política boliviana que de eso conoce y mucho. 

Osea que el panorama para una eventual resolución fue cada vez más desfavorable. Ante una oposición en términos políticos democrática, ganó peso mediático y contagio público la línea revanchista representada por el cruceño Camacho.

Luis Alfredo Camacho Vaca

Abogado de 40 años, Camacho es presidente por el período 2019-2021 del Comité Pro-Santa Cruz, una suerte de agrupación de empresas locales con un enfoque pro mercado. 

Previo a este punto, se desarrolló como integrante de distintos frentes empresariales cruceños. La Unión Juvenil Cruceñista, la Federación de Fraternidades, los Comités Cívicos Provinciales de la Cruceñidad y la Cámara de Industria y Comercio, Servicios y Turismo  forman parte de sus antecedentes.

Además forma parte de Los Caballeros del Oriente, logia de Santa Cruz y símbolo de las pretensiones autonomistas del departamento más beneficiado pero al mismo tiempo opositor de Evo Morales.

Lo cierto es que el pasado lunes 4 de noviembre, el líder “opositor” voló de Santa Cruz a La Paz con la promesa de forzar a Morales a firmar una carta de renuncia que él le redacto. Menos de una semana después y con biblia en mano, Camacho cumplió su promesa e ingresó al Palacio Quemado en la imagen más nítida de lo que un golpe de Estado permite.

En pocos días, casi horas, logró apropiarse del discurso de “unidad de Bolivia”. Con lo que se presenta como un “liderazgo carismático”, corrió a la oposición real de la escena y nos dio un nuevo ejemplo del emergente de perfiles ultrareaccionarios en la clase política regional y global. 

En una elección que ya perdió sentido y vigencia, queda una triste paradoja. En las generales del pasado 20 de octubre, a Carlos Mesa lo votaron 2.240.920 de personas. En el llamado por el Comité de Santa Cruz, a Fernando Camacho 234. 

Entonces, cuando hablamos de Camacho y nos referimos en términos de oposición, ¿qué tan política es su participación si no forma parte del sistema electoral nacional y para ostentar el cargo que ejerce lo votó la misma cantidad de gente que cualquier persona querida en su barrio puede convocar?

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