Tonia no tenía plata para ir con un profesional, estaba “deprimida y ansiosa” por los implantes, y visitó a su médico, quien le explicó que sólo podían operarla en un hospital público si “se rompían o causaban un dolor intenso”.

Entcones compró una botella de desinfectante, guantes quirúrgicos y un bisturí, y comenzó a auto-operarse. Se puso hielos en la cicatriz que tenía en la zona baja de los pechos y luego empezó a cortar con el cuchillo. Afirmó que no sintió ningún dolor.

Hizo el mismo procedimiento en su dos senos y luego se dirigió a un Hospital donde tuvieron que atenderla de urgencia.

“No me avergüenzo de lo que he hecho; nunca volvería a tener implantes, fue el peor error que cometí”, aseguró la mujer.