Se realizó el último encuentro de la temporada primavera-verano de Huerta en Casa de Ciudad

Recientemente se llevó a cabo, en el Auditorio «Dr. Rubén N. Oliva» de INTA en Luján de Cuyo, la tercera capacitación en primavera de este importante programa municipal capitalino.La Ciudad de Mendoza cerró una nueva temporada del proyecto Huerta en Casa, en este caso, la etapa primavera-verano. El último encuentro de capacitación del 2022 se desarrolló en las instalaciones de INTA Mendoza en Luján de Cuyo, con una asistencia de 50 personas pertenecientes a los departamentos de Capital, Godoy Cruz y Las Heras. En el mismo, se expusieron experiencias y resultados obtenidos en las acciones del proyecto vinculado a la seguridad y soberanía alimentaria, desarrollado desde la Ciudad de Mendoza.

Posteriormente, la ingeniera agrónoma Ana Marchuk, perteneciente al departamento de Desarrollo de Cadenas de Valor Agroindustriales del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) brindó una completa exposición referida a la correcta elaboración de conservas alimenticias. Y para finalizar el encuentro, se realizó una visita a la Huerta Demostrativa, recibiendo guía de las profesionales de INTA Mendoza para favorecer el equilibrio agroecológico en las huertas urbanas. Cada asistente se llevó como obsequio plantines de huerta y/o aromáticas para cultivar en su hogar o huerta comunitaria.

Resultados 2022

El proyecto Huerta en Casa comenzó su edición 2022 en marzo pasado, con sus actividades en el marco del programa de huertas urbanas en la Ciudad, habiendo concretado 15 encuentros educativos, llegando a más de 350 beneficiarios directos. Además, se entregaron 1900 kits de semillas a vecinos, vecinas de la Ciudad y a asistentes a los eventos y talleres brindados.

Es de destacar que las huertas urbanas aportan múltiples beneficios al bienestar humano, por la alimentación saludable, soberana y segura; así como por la conexión con la naturaleza. Otros beneficios son los ambientales, entre los cuales se destacan: el incremento de la biodiversidad por la incorporación de espacios vegetados en la trama urbana, favoreciendo la vida de flora y fauna asociada a la polinización; el enfriamiento urbano, por el refrescamiento que genera la vegetación frente al efecto de “isla de calor urbana”; y la disminución de la huella ecológica y de carbono, ya que la producción y provisión de alimentos de cultivo local disminuye la demanda de transporte.

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