Ayer me contaban la anécdota más hermosa del mundo: la nena de mi amiga Laura, de 7 años, junto a sus compañeritas se quedaron con Daro, el papá, mientras mi amiga y yo junto a todas las demás estábamos en las calles cerca del Congreso.

Foto: Campaña Aborto Legal

Foto: Campaña Aborto Legal

Daro se despertó a las 9 con un grito a tres voces: “¡GANAMOS!”. Vicky, Sofi y Guada se habían quedado toda la noche mirando el debate y ahora saltan como locas en el living: “Ganamos, papá”.

Quizás las pequeñas no saben, ni pueden darle magnitud aún a lo que efectivamente ganamos el jueves en el Congreso. Pero sí, chicas: ganamos. Ganamos libertad, ganamos fuerza, ganamos la calle, ganamos porque esta sociedad ya es un poquito más justa. Ganamos porque se habla de aborto en todos lados y eso es algo que nunca tiene que dejar de pasar.

Un millón de pibas el miércoles salieron a la calle, marcharon desde todas partes del país. Marcharon juntos más de 30 años de mujeres cruzando toda la Argentina para que suceda lo que sucedió la semana pasada. Nuestras feministas históricas como Nelly Minyarsky, de 89 años, de la mano con las pibas de 12, teñidas de verde, siendo marea.

Se hace un nudo de emoción en la garganta al recordar la imagen. Si nos recuerdo también hace 30 años a las locas y raras que peleábamos por una causa desdeñada. Las que estuvieron antes que nosotras, y las de antes también.

Me paro en medio de avenida Callao y miro con los ojos llenos lo que quizás ellas no pudieron ver. Sabiendo que fue la suma de sus pasos con los nuestros lo que nos llevó a abrazarnos tan fuerte en medio de tanto frío.

Si hubieran visto esas nenas gritar ‘ganamos’ revoleando sus pañuelos con la fuerza con la que lo hubiese hecho Lohana, si Diana hubiese escuchado a Soy gritar su nombre con tanta fuerza. Si hubieran sentido cada abrazo tan fuerte que nos dimos quizás empezarían a comprender el huracán de ternura que desataron. No quedan otras palabras que decir. Gracias. Gracias a nosotras todas.

Nos veo a la madrugada soportar el frío, amucharnos entre camperas, compartir cada esquina de una manta. Cuerpo con cuerpo darnos calor, sostenernos. En cada esquina del barrio una ronda de pibas. Adentro del Congreso 30 horas voto a voto, relato a relato. “Estamos uno abajo”, “parece que se dio vuelta”, “estamos yendo a hablar con ellos”.

Todas juntas. Todas las mujeres lesbianas y trans de todos los espacios políticos tejiendo una nueva historia. Dando una clase magistral de construcción política, pero con las nuestras a la cabeza.

Y cuando digo las nuestras me refiero a las que nunca ajustan ni ajustaron, a quienes no tienen un frente de diversidad, tienen a las trabas al frente. Para quienes la justicia social no significa “la cuestión de género”, significa una forma de vida. Esas son las nuestras. Las que llevan platos de guisos a sus compañeras en el frío, no las que mes a mes nos aumentan la comida.

Y que no se confunda nadie: las mismas mujeres que celebrábamos con alegría la media sanción por el aborto legal somos las mismas que ya le hicimos un paro a Macri y las mismas que vamos a salir a la calle a ponerle un freno si sigue tomando medidas para empobrecer al pueblo argentino.

Pero sí chicas, ganamos.

* Andrea Conde es legisladora porteña (Unidad Ciudadana – Nuevo Encuentro) y Presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud.