Si sos “provida” pero bancás la fertilización asistida, esta nota es para vos

Esta semana un juez autorizó el descarte de embriones congelados porque la pareja no tenía más plata para sostenerlos. Este hecho sienta un precedente clave pero, ¿son los embriones sujetos de derechos? Filo.News habló con una bioética para dar claridad a este complejo asunto. 

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Un juez de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, autorizó el descarte de embriones congelados que pertenecían a un matrimonio que ya no tenía voluntad de procrear y tampoco podía pagar la manutención de los mismos.

Cuando el debate por el aborto legal comenzó a hacerse eco en los medios de comunicación, la humorista Malena Pichot lanzó un argumento a favor de la Interrupción Legal del Embarazo que fue clave y que, aún, nadie pudo responder: ¿los embriones son vida? ¿Por qué, entonces, los embriones congelados son legales y el aborto no?

malena pichot

@malepichot

Durante los últimos años expuse el argumento de los embriones congelados para dar cuenta de que los anti derechos no reflexionan. Nunca respondieron cuál era su postura al respecto.

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Este fallo abre un antecedente legal sobre un tema difícil: Si el embrión es vida, ¿el juez falló a favor de “abortarlos”? ¿La vida es vida desde la concepción? ¿Cuándo un embrión se convierte en un ser humano?

Durante el debate sobre la Interrupción legal del Embarazo, cientos de voces de distintos sectores y disciplinas hablaron en comisiones respecto a este tema. No hay una verdad revelada aunque sí algunos conceptos interesantes a la hora de entrar en este complejo debate.

Para tratar de entender qué significa este fallo, Filo.News habló con Julieta Manterola, Doctora en Filosofía de la UBA y especialista en Bioética en FLACSO.

“No hay ninguna ley que diga qué se puede hacer o no hacer con los embriones sobrantes del uso de las técnicas de reproducción asistida. Lo único que hay es el artículo 19 del Código Civil y Comercial de la Nación, que dice: ‘Comienzo de la existencia. La existencia de la persona humana comienza con la concepción’. Como se entiende que el embrión no implantado es una persona, se lo congela. Sin embargo, esto no debería entenderse así.”, explica Manterola.

La palabra persona encierra muchos interrogantes y no busca esta nota despejarlos todos y lanzar una respuesta única porque no la hay. Pero, ¿qué diferencia hay entre un embrión y un ciudadano o ciudadana “de a pie”? Según la especialista, desde el punto de vista moral, no hay diferencia ya que ni embrión congelado ni el no congelado tienen estatus de persona. “Hay mucha confusión con respecto al término ‘persona. El término ‘persona’ es un término moral. Ni la ciencia ni el derecho pueden decir qué es una persona. Desde el punto de vista moral, una persona es un ser (humano o no humano) sensible y/o consciente. Es decir, para que un individuo pueda ser considerado persona, debe tener, al menos, conciencia y/o sensibilidad. Si no tiene ninguna de estas cosas, tal como no las tienen los embriones (congelados o no), no es una persona. Lo que sí puede hacer el derecho es establecer a partir de qué momento vamos a darle protección jurídica a un individuo biológico. Podemos protegerlo desde la fecundación, desde la implantación o a partir de las 12 semanas de embarazo. Eso es una decisión que cada sociedad debe tomar”.

En nuestro país bajo la figura de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) una persona gestante puede interrumpirlo hasta la semana 12. Aún así, la resistencia de sectores conservadores y religiosos, generan su incumplimiento y la muerte de miles de mujeres víctimas de abortos clandestinos.

Se estima que en Argentina se realizan entre 350 y 500 mil abortos por año. Más de 3000 niñas y adolescentes tienen un hijo/a por año. 8 de cada 10 de esos embarazos fueron embarazos no deseados y muchos de ellos son producto de un abuso sexual intrafamiliar.

Por otro lado, hay 60.000 embriones criopreservados, de los cuales el 40% está congelado desde antes del 2008 y se calcula que 20.000 personas que los congelan, los abandonan. Si utilizamos la carta del Código Civil de quienes militan en contra del aborto legal, un embrión es un óvulo fecundado, ergo, un óvulo en el que ya sucedió la “concepción”.

El vacío legal que hay sobre este tema genera mucha confusión y eso permite que exista una lectura con doble vara a la hora de hablar de embriones congelados. Pero la decisión del juez Mauro Javier Cerdá sienta un precedente clave: “Creo que es importante porque deja en claro que el embrión congelado (o el no implantado) no es una persona y no está protegido por el
artículo 19 del Código civil y comercial de la Nación (‘concepción’, en el artículo, debe entenderse como ‘implantación’ y no como ‘fecundación’). Si interpretáramos el artículo 19 como diciendo que todos los embriones (implantados o no implantados) son personas, no se
debería permitir la producción de embriones sobrantes ni el congelamiento de embriones. Congelar personas sin duda es algo que está mal. El hecho de que la sociedad acepte el congelamiento, pero no el descarte es simplemente una inconsistencia. Para ser consistentes, no deberíamos permitir ninguna de las dos cosas. O deberíamos permitir
ambas. Si permitimos el congelamiento (porque, en el fondo, no creemos que los embriones no implantados sean personas), deberíamos permitir también el descarte”, destaca la bioética y agrega: “El siguiente paso sería darnos cuenta de que no hay una diferencia moral relevante entre un embrión no implantado y uno implantado”.

hay 60.000 embriones criopreservados, de los cuales el 40% está congelado desde antes del 2008 y se calcula que 20.000 personas que los congelan, los abandonan

Pero, ¿desechar embriones es lo mismo en términos bioéticos que interrumpir un embarazo? “En ambos casos, se trata de la terminación de la vida de un embrión. Y, desde un punto de vista moral, ni el embrión no implantado ni el implantado tienen estatus de persona. Moralmente hablando, es lo mismo. La única diferencia que veo es que, en el caso de la
interrupción de un embarazo, se trata de la terminación de la vida de un embrión que está en desarrollo”, destaca Manterola.

Si por casualidad, usted, lector o lectora, es una persona que milita en contra del aborto legal pero no en contra de las técnicas de fertilización asistida, se le está escapando la tortuga. “Estar en contra del aborto y oponerse al descarte de embriones, pero aceptar su congelamiento es inconsistente. Si el embrión es una persona, no se lo puede descartar, pero tampoco congelar. Y si aceptamos congelarlo, es porque, en el fondo, no creemos que sea una persona, por lo cual deberíamos aceptar también el aborto legal”, finaliza la especialista.

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