Sigue el juicio por la Masacre de Napalpí

EL MARTES

La audiencia incluirá la declaración de 14 testigos que se suman a los testimonios que ya dieron los investigadores y académicos, en el marco del histórico juicio oral por la verdad. Además, incorporaron la certificación de hijos directos de víctimas del atentado.

Pueblos originarios en reclamo de justicia Foto Pablo Caprarulo
Pueblos originarios en reclamo de justicia. Foto: Pablo Caprarulo

La audiencia del juicio oral por la Masacre de Napalpí, el primer proceso por crímenes de lesa humanidad contra comunidades originarias, continuará el próximo martes en la Casa de las Culturas de Machagai, donde se programó una jornada «recargada» con la declaración de siete descendientes de sobrevivientes y siete investigadores indígenas qom y moqoit.

La audiencia comenzará a las 8.30 y se extenderá hasta las 12, para reanudarse a las 15.

Serán 14 los testigos a los que se le tomará declaración en el marco del histórico juicio oral por la verdad sobre la Masacre de Napalpí, como se conoce al fusilamiento de más de 400 integrantes de etnias Qom y Moqoit del 19 de julio de 1924 por parte de fuerzas estatales y colonos del entonces territorio nacional de Chaco.

En la última jornada, el miércoles pasado, declararon los investigadores y académicos Francisco Romero Teresa Artieda, Laura Rosso, Gabriela Barrios, Alejandro Jasinski, y Luciano Sánchez.

También el exdiputado Rubén Guillón de modo presencial y, por vía remota, el periodista y autor de un libro sobre el hecho Pedro Solans.

Además se incorporaron por lectura los testimonios de Mario Irigoyen, hijo de la sobreviviente Melitona Enrique, y de Carmen Rosa Delgado, hija de Rosa Chará, quien tenía 11 años cuando fue salvada por su madre y su tía.

A modo de cierre de la jornada se reprodujo la filmación de una entrevista realizada el 6 de enero de 2020 por los fiscales Federico Carniel y Diego Vigay a Felipa Laleqori, hija de un sobreviviente de la Masacre.

Testigos declaran en el juicio Foto Archivo
Testigos declaran en el juicio. Foto: Archivo

El juicio oral comenzó el pasado 19 de abril, Día de la Reafirmación de los derechos de Pueblos Originarios, y contó con el acompañamiento de organizaciones sociales, de comunidades originarias y de derechos humanos.

Querellantes y fiscales presentaron sus alegatos preliminares (una suerte de sinopsis de sus respectivas acusaciones y de las pruebas que las sustentan) y se reprodujeron una serie de cortos audiovisuales con registros de entrevistas realizadas por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos a Pedro Valquinta, sobreviviente de la Masacre, de 105 años, y a Rosa Grillo, de 114.

Este proceso es un «juicio por la verdad» ya que no tendrá imputados -los responsables de esa masacre están fallecidos- y tiene como objetivo establecer la verdad histórica como reparación a familiares de las víctimas y a sobrevivientes.

Un antecedente directo son los juicios por crímenes de lesa humanidad realizados en los años 90 en la investigación sobre el destino final de las víctimas de desaparición forzada por parte del terrorismo de Estado, cuando no podía avanzarse en la sanción penal de los crímenes a causa del «cerrojo judicial» que implicaban las leyes de obediencia debida y punto final y los indultos a las cúpulas militares.

Testimonio de Florencio Ruiz tataranieto de sobreviviente de la masacre
Testimonio de Florencio Ruiz, tataranieto de sobreviviente de la masacre.

La Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de Chaco, representada por el abogado Duilio Ramírez, se constituyó como una de las querellas, acompañada por la querella del Instituto del Aborigen Chaqueño, representado por el abogado Miguel Núñez, en tanto que la acusación del Ministerio Público Fiscal es cursada por la Unidad Federal de Derechos Humanos, integrada por los fiscales Federico Carniel y Diego Vigay.

El 19 de julio de 1924, la policía del territorio nacional del Chaco produjo la acción represiva conocida como la «Masacre de Napalpí» contra un grupo de trabajadores del algodón pertenecientes a las etnias aborígenes Moqoit, Qom, Shinpi y algunos criollos correntinos y santiagueños residentes en la zona, que realizaban una huelga pacífica en la reducción de Napalpí, a 120 kilómetros de Resistencia, en las cercanías de El Aguará –hoy Colonia Aborigen-, en reclamo por las pésimas condiciones de vida, con salarios de hambre, y la prohibición de trasladarse a otras jurisdicciones.

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