Por Florencia Golender
@flopa01

El gobierno argentino iba a recibir a los líderes mundiales que conforman el G-20 con una economía relativamente estable que aventuraba 3,5% de crecimiento para 2018, en pleno cambio “gradualista”, y con el apoyo de la mayoría ratificado en las urnas parlamentarias, pero el anfitrión se vio afectado por una hecatombe cambiaria y financiera que transformó el panorama local técnicamente en recesión, cuyas cuentas son solventadas con desembolsos del FMI, y bajando en las encuestas para las presidenciales de 2019.

El G20 se convirtió para el gobierno de Mauricio Macri en “la frutilla del postre” que no fue. Así veía Cambiemos la localía del encuentro que convoca a poderosos jefes de Estado (para definir futuras inversiones), hasta que todo se tornó un problema en términos de presupuesto y de visibilidad.

Las cifras que arrojan los principales índices de cada país miembro, ponen en evidencia el problema de Argentina con la disparada inflacionaria que causó la devaluación del 100% de su moneda en pocos meses. Turquía, país emergente con similares “vulnerabilidades”, mantiene una inflación del 15% en un año por demás complicado para su moneda. El panorama es muy diferente en casi todo el resto de los países miembro.

Mientras el anfitrión ultima detalles de seguridad y logística en la ciudad de Buenos Aires, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ( OCDE) informó esta semana, por ejemplo, que a partir de los cambios macroeconómicos de los últimos meses debió empeorar todos sus pronósticos para la Argentina, al proyectar que la economía caerá el 2,8% este año y el 1,9% en 2019, con un consecuente aumento del desempleo y de la pobreza.

El último viernes, el Indec confirmó que la actividad económica se redujo 1,9% en septiembre respecto de agosto y 5,8% interanual. Con dos trimestres consecutivos de contracción, Argentina entró oficial y técnicamente en recesión. Es en este contexto que el gobierno intentará atraer inversiones de los países que conforman el G-20.

China y Estados Unidos

Con China se firmarían más de 30 acuerdos bilaterales, el más importante de todos es de índole comercial y pondría fin a la doble tributación entre las empresas que compran y venden y que hoy pagan dos veces impuestos al entrar a uno u otro país.

Por su parte, Estados Unidos anunciaría una oferta de líneas de financiamiento para inversores argentinos y estadounidenses. La prioridad de Macri, en este caso, es afianzar la cooperación política con Donald Trump, aliado que fue fundamental para la aprobación del último desembolso del FMI.

A nivel regional, el electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, había sido invitado por el actual mandatario Michel Temer, pero decidió no concurrir al encuentro.

Los ojos del mundo, sin embargo, estarán posados en los encuentros entre Donald Trump y Xi Jinping la guerra comercial (de tarifas) que libran Estados Unidos y China y que está influyendo negativamente en la economía mundial.

$1.000 millones

El gasto para el Estado argentino por la organización del G-20 no despertó importantes quejas cuando se definió allá por enero último, claro que el panorama era muy diferente y el equipo económico de Cambiemos se animaba a una meta inflacionaria del 15% anual. Actualmente, en plena tormenta y con la inflación cercana al 45%, los diferentes sectores de la sociedad se encuentran en plena negociación por un bono de fin de año, algunos ya acordaron, otros ya tienen confirmada la negativa, como el caso de los jubilados a nivel nacional.

Según la Decisión Administrativa (1651) publicada en octubre en el Boletín Oficial, con las firmas del jefe de Gabinete, Marcos Peña y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se agregaron $262,4 millones para la UTE que ganó la licitación y finalmente recibirá más de $1.000 millones.

El jueves empezarán a llegar los 19 jefes de estado del Grupo, más la Unión Europea y los países invitados. En total, se esperan 7 mil participantes y cerca de 3 mil periodistas en la ciudad de Buenos Aires. Es un encuentro de gran importancia en términos económicos y políticos a nivel global, se definen inversiones, se acuerdan iniciativas bilaterales o multilaterales. Entre el domingo y el lunes las comitivas ya emprenderán el regreso a sus países de origen. En Argentina, arranca diciembre.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegará el viernes al país y mantendrá una reunión privada con Macri en la Casa Rosada. Se anunciará una oferta de líneas de financiamiento para inversores argentinos y estadounidenses. El anfitrión también mantendrá encuentros bilaterales con la canciller de Alemania, Angela Merkel; la primer británica, Theresa May; el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin; y de la República Popular de China, Xi Jinping; entre otros.

La ciudad estará casi paralizada

Los detalles sobre las limitaciones al transporte y a la movilidad en la ciudad de Buenos Aires pueden encontrarse en la web de diario Crónica o en la del gobierno porteño. En resumen, desde el viernes no funcionarán los trenes y los subtes tendrán servicio reducido. Los colectivos no circularán por las zonas restringidas. La zona cercana a Costanera Norte y aledañas tendrá restricciones de seguridad, lo que afectará los servicios de transporte desde las 21 del jueves 29 hasta las 22. del 1° de diciembre. A su vez, habrá cortes parciales y totales en algunos puntos de los barrios de Retiro, Puerto Madero, Palermo Chico y bajo porteño. Respecto a los accesos, las autopistas Illia, Cantilo y Lugones estarán cerradas al tránsito desde el jueves 29 de noviembre a las 15 hasta el domingo 2 de diciembre a las 12.

El martes definen el espacio para protestas

A siete días del G-20, el gobierno negocia dónde serán las protestas. Los representantes de los movimientos opositores a la cumbre plantearon como lugar de encuentro el Obelisco, pero las autoridades nacionales lo prohibieron. Así terminó la reunión que mantuvieron el último viernes, encabezada por el jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Gerardo Milman, quien dialogó en la sede del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), con el titular del organismo, Adolfo Pérez Esquivel; la integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora Nora Cortiñas; y el secretario general de ATE, Hugo “Cachorro” Godoy, entre otros. “Pedimos que no haya represión sino prevención para evitar los desbordes”, contó Pérez Esquivel a los medios al finalizar la reunión. El Nobel de la Paz había desmentido la afirmación de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien aseguró el último martes que había un supuesto canal de diálogo abierto entre el gobierno y las organizaciones sociales.

“Las organizaciones queremos que se nos garantice toda la seguridad y no haya provocaciones para que el 29 se pueda hacer la Cumbre de los Pueblos con carpas en el Congreso y el 30 marchar y concentrar”, afirmó Godoy, y explicó que “en principio” el funcionario les dijo que no había problemas para el acampe el jueves. “No vamos a permitir acciones violentas y aquellos que quieran pasar la raya van a tener que atenerse a las consecuencias penales de esas acciones”, advirtió Bullrich.