Según publicó El Tribuno, todo empezó cuando un hombre encontró al supuesto delincuente escondido en el patio de su casa. La persecución llegó hasta la vereda, donde después de un forcejeo logró reducir al sospechoso y lo inmovilizó en el suelo colocándole las rodillas en sus brazos.

El sujeto detenido por un vecino (Gentileza El Tribuno).

Mientras un familiar lo grababa, el dueño de la casa empezó a golpear en la cara al acusado entre reproches por el intento de robo y advertencias a sus vecinos, para que si volvían a verlo en el barrio no dudaran en atacarlo.

Aunque el joven lloraba y aseguraba que es la primera vez que se encuentra en esa zona, otras personas ya habían empezado a acercarse al lugar y el “castigo” fue todavía más violento.

El momento del castigo (Gentileza El Tribuno).

“Somos decentes, humildes, ni aquí ni en ningún lado tienes que robar”, se escucha decir a alguien. “Hay que cortarle los dedos”, gritó otro vecino que aportó un cable para reducir al delincuente. Luego el supuesto damnificado por el robo tomó un ladrillo y se lo estrelló en los dedos.