Continúa el ciclo de formación en salud mental para el personal policial de Mendoza

El Ministerio de Seguridad y Justicia, junto con el Ministerio de Salud y Deportes, completó en la zona Este una nueva capacitación con la participación de 160 efectivos. El programa busca extender la formación a todo el personal y fortalecer la detección temprana, la prevención y el acompañamiento dentro de la institución.

El Ministerio de Seguridad y Justicia continúa desarrollando el ciclo de formación en salud mental destinado al personal policial de Mendoza. En esta oportunidad, 160 efectivos de la zona Este participaron en una jornada que marcó el cierre de la segunda cohorte en esa región, con actividades orientadas a fortalecer la prevención y posvención del suicidio, la detección temprana de factores de riesgo y el acompañamiento dentro de la institución.

La iniciativa se desarrolla de manera conjunta con el Ministerio de Salud y Deportes y forma parte de una política pública que comenzó en 2025. Durante el primer ciclo, las capacitaciones recorrieron los cuatro oasis provinciales y alcanzaron a cerca de 1.000 policías. Este año, la segunda etapa ya reunió a casi 700 efectivos, entre las jornadas realizadas en el Este, el Sur y el Valle de Uco, y continuará con nuevos encuentros antes de finalizar 2026.

El objetivo es extender progresivamente la formación a todo el personal policial y penitenciario, generando un efecto multiplicador que permita trasladar los conocimientos adquiridos a los equipos de trabajo y fortalecer las redes de prevención y acompañamiento en cada dependencia.

Bajo la consigna “Cuando el uniforme puede ser una barrera”, la jornada realizada en el Este propuso reflexionar sobre las dificultades que muchas veces enfrentan los integrantes de las fuerzas de seguridad para expresar sus emociones, compartir preocupaciones o pedir ayuda.

La directora de Capital Humano, Adriana Bertolati, destacó la importancia de generar espacios grupales donde la palabra, la escucha y el intercambio de experiencias permitan abordar situaciones que históricamente han resultado difíciles de expresar dentro de las instituciones policiales.

En ese sentido, uno de los ejes centrales fue reconocer cómo el uniforme puede convertirse en una barrera frente a las emociones, dificultando la posibilidad de manifestar situaciones de vulnerabilidad o solicitar acompañamiento cuando es necesario.

Durante el encuentro se desarrollaron ejercicios participativos y dinámicas grupales para trabajar sobre las dificultades de comunicación, la importancia de escuchar al otro y la necesidad de fortalecer los vínculos entre compañeros. Las actividades permitieron identificar factores de riesgo y protección, además de reconocer señales de alerta que requieren una intervención oportuna.

La participación de los jefes policiales junto al personal subalterno fue otro de los aspectos destacados. El objetivo fue reforzar la cercanía, la confianza y el compromiso de quienes tienen responsabilidades de conducción en la construcción de entornos laborales más saludables, donde pedir ayuda y acompañar a un compañero formen parte del cuidado cotidiano.

Una formación que busca llegar a todo el personal


La segunda etapa del ciclo de formación comenzó este año en Rivadavia, con 150 efectivos, y continuó en San Rafael, con 198 policías, y en el Valle de Uco, con otros 190 participantes. A estas jornadas se sumaron los 160 efectivos que completaron la capacitación en la zona Este, lo que eleva a 698 el número de policías alcanzados hasta el momento durante esta segunda etapa.

El cronograma continuará el 29 de octubre en el Valle de Uco, con 220 efectivos convocados, y el 19 de noviembre en el Gran Mendoza, donde está prevista la participación de otros 300 policías.

En paralelo, el programa ya alcanzó a alrededor de 1.100 integrantes del Servicio Penitenciario provincial, con capacitaciones desarrolladas en los cuatro oasis.

Uno de los principales objetivos de esta política es que cada efectivo capacitado pueda convertirse en un agente multiplicador dentro de su ámbito de trabajo. Esto implica contar con herramientas para reconocer señales de alerta, identificar cambios de comportamiento, acompañar a un compañero que atraviesa una situación de vulnerabilidad y facilitar el acceso a la asistencia profesional.

El trabajo conjunto entre Seguridad y Salud continuará durante 2027, tanto con nuevas instancias de formación como con la incorporación de acciones propuestas por los propios efectivos. Durante los encuentros, los participantes plantearon iniciativas vinculadas al cuidado de la salud mental, el bienestar y el fortalecimiento de los vínculos dentro de la institución.

Herramientas de asistencia y acompañamiento

La política de prevención y posvención del suicidio se complementa con el convenio que el Ministerio de Seguridad y Justicia mantiene con Nativa Salud, destinado a facilitar el acceso a asistencia psicológica para el personal policial y sus familias.

A estas herramientas se suma la línea 148, como recurso de orientación y acompañamiento en salud mental.

De esta manera, el Ministerio de Seguridad y Justicia busca consolidar una política institucional que trascienda las jornadas de capacitación y permita llegar progresivamente a la totalidad del personal, fortaleciendo la prevención, la detección temprana y las redes de contención en las dependencias policiales y penitenciarias de toda la provincia.

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