Educación en contexto de encierro: los números de una herramienta que transforma vidas y fortalece la seguridad pública

Durante el último ciclo lectivo, 785 personas privadas de libertad finalizaron sus trayectorias educativas y otras 383 fueron promovidas de ciclo. Además, los Centros de Capacitación para el Trabajo (CCT) alcanzaron 490 egresados durante 2025. Más de 2.500 estudiantes participaron en las distintas propuestas educativas desarrolladas en los establecimientos penitenciarios de Mendoza.
La educación constituye una de las principales herramientas de asistencia y tratamiento penitenciario, al brindar oportunidades de formación, fortalecer las capacidades individuales y favorecer la construcción de proyectos de vida orientados a la reinserción social.
En Mendoza, el trabajo articulado entre el Servicio Penitenciario, la Dirección General de Escuelas (DGE) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) permitió que más de 2.500 personas privadas de libertad participaran de las diferentes propuestas educativas durante el último ciclo lectivo.
De ese total, 383 estudiantes fueron promovidos de ciclo, mientras que otros 785 finalizaron sus trayectorias educativas en los distintos niveles y modalidades.
Los números reflejan un crecimiento sostenido de la participación y la finalización de los trayectos educativos dentro del sistema penitenciario provincial, y dan cuenta de la consolidación de políticas destinadas a garantizar el acceso a la educación como un derecho y como una herramienta fundamental para la inclusión y la reinserción social.
La formación laboral, uno de los ejes del tratamiento penitenciario
Entre los resultados más destacados se encuentran los alcanzados por los Centros de Capacitación para el Trabajo (CCT), que durante 2025 registraron 490 egresados, convirtiéndose en una de las propuestas con mayor nivel de finalización y crecimiento dentro de la oferta educativa penitenciaria.
La formación en oficios constituye uno de los ejes estratégicos del tratamiento penitenciario, ya que permite incorporar conocimientos y habilidades concretas que pueden resultar fundamentales al momento de recuperar la libertad.
El crecimiento de esta modalidad se evidencia especialmente en los Complejos Penitenciarios de Almafuerte y San Felipe, donde se concentra una parte significativa de la propuesta de capacitación.
“Si bien estos complejos cuentan con grandes espacios destinados a la educación en todos los niveles, nuestro objetivo es garantizar la trayectoria durante todo el proceso, sin importar el lugar de alojamiento del estudiante”, explicó Juan Pablo Rodríguez, director principal de Asistencia y Tratamiento.
En este sentido, Rodríguez destacó el impacto que tiene la educación dentro del proceso de tratamiento penitenciario: “Entendemos que la educación genera cambios que transforman vidas. Si logramos que quien es enviado a una cárcel salga con más herramientas sociales que con las que ingresó, estamos colaborando con la seguridad pública”.
Nuevos espacios para la educación formal
Como parte de este proceso de ampliación de la oferta educativa, se incorporaron los Centros de Educación Profesional para Adultos (CEPAS), una propuesta que permite a las personas privadas de libertad completar sus estudios secundarios mientras reciben formación profesional en un oficio con posibilidades de inserción laboral.
En esta primera etapa se habilitarán seis divisiones de CEPAS en establecimientos penitenciarios de la provincia, incorporando a 110 nuevos estudiantes del nivel secundario. La distribución contempla un curso de 20 estudiantes en el Complejo Boulogne Sur Mer; dos cursos, con 28 estudiantes, en Almafuerte I; y tres cursos, con 62 estudiantes, en Almafuerte II, distribuidos en los sectores A, B y C.
En todos los casos, los estudiantes cursarán para obtener el título de Bachiller Profesional en Energía Eléctrica, junto con la certificación de Instalador/a de Sistemas Eléctricos de Energías Renovables. La conformación de cada división responde a la disponibilidad y a las dimensiones de las aulas de cada establecimiento, garantizando espacios adecuados para el desarrollo de las actividades educativas.
¿Qué son los CEPAS?
Los Centros de Educación Profesional para Adultos (CEPAS) son una propuesta de la Dirección General de Escuelas destinada a personas mayores de 18 años que combina la terminalidad del nivel secundario con la formación profesional.
Este modelo permite que los estudiantes completen sus estudios obligatorios mientras incorporan conocimientos técnicos y obtienen una certificación profesional en un oficio con demanda laboral, fortaleciendo sus posibilidades de inserción en el mundo del trabajo.
Para el Servicio Penitenciario de Mendoza, la incorporación de los CEPAS representa un nuevo avance en las políticas de tratamiento, al ampliar las oportunidades de formación y brindar herramientas concretas para el desarrollo de habilidades laborales y sociales.
La educación, en este contexto, no solo representa la posibilidad de completar una etapa académica. También constituye una herramienta para generar nuevas oportunidades, fortalecer la autonomía y favorecer la construcción de proyectos de vida alejados de la reincidencia delictiva.
La ampliación de estos espacios reafirma el compromiso conjunto entre el Ministerio de Seguridad y Justicia y la Dirección General de Escuelas de garantizar el acceso a la educación como un derecho, promoviendo oportunidades de aprendizaje, capacitación y formación integral para las personas privadas de libertad.
De esta manera, el sistema penitenciario fortalece una política de tratamiento que entiende a la educación y a la formación laboral como herramientas concretas para la reinserción social y, al mismo tiempo, como componentes fundamentales de una política de seguridad pública.


