El Ballet Folclórico Municipal celebró sus 58 años con una emotiva puesta de “Romance Indio”
| Con una destacada convocatoria en el Teatro Mendoza, el elenco municipal presentó una adaptación de la obra de Jesús Vera Arenas que combinó danza folclórica, teatralidad y una historia atravesada por el amor, la violencia y la memoria. El Ballet Folclórico Municipal de la Ciudad de Mendoza celebró sus 58 años de trayectoria con una función especial de “Romance Indio”, una propuesta escénica que recuperó una creación de la recordada maestra mendocina Jesús Vera Arenas y que tuvo como protagonistas a la danza, la tradición y la emoción.La presentación se realizó el jueves 29 de octubre en el Teatro Mendoza, con entrada sin costo y una importante convocatoria de público. Sobre el escenario, los bailarines ofrecieron una obra integral en la que el despliegue coreográfico se articuló con recursos teatrales para narrar una historia de amor atravesada por la violencia, el desarraigo y la tragedia.La función tuvo un significado especial para el elenco, ya que hacía varios años que el cuerpo de baile municipal no llevaba a escena una obra de danza completa. En esta oportunidad, el desafío fue recuperar y adaptar una pieza creada décadas atrás por Jesús Vera Arenas, fundadora del ballet y figura fundamental de la danza folclórica mendocina.Una historia de amor contada a través de la danza Ambientada en tiempos de la Conquista del Desierto, “Romance Indio” reconstruye la historia de Tico y Tamochica, dos jóvenes cuyo amor queda atravesado por el avance de las tropas militares sobre el territorio y la destrucción de su comunidad.La puesta comienza en una llanura donde un pueblo de tejedoras y guardianes de la tierra desarrolla su vida en armonía. Las primeras escenas transmiten esa relación con la naturaleza y las tradiciones, a través de danzas que evocan la vida comunitaria. Sin embargo, la irrupción de los soldados quiebra esa tranquilidad: Tico es capturada y llevada al fortín como parte de una estrategia para atraer a Tamochica, el cacique de la región.A partir de allí, la obra despliega distintos cuadros que retratan la vida cotidiana en el fortín, con la participación de soldados, fortineras, paisanos y niñas. Las huellas, rancheras, zambas y otras expresiones del repertorio folclórico argentino construyen el contexto de la historia, mientras la protagonista permanece cautiva y busca una oportunidad para escapar.Uno de los momentos más sensibles llega con la intervención de las niñas del fortín. A través del juego y la danza, se acercan a Tico y establecen con ella un vínculo de ternura que trasciende las diferencias. En ese encuentro, la protagonista les enseña sus saberes y tradiciones hasta que finalmente logra escapar. Su intento, sin embargo, es frustrado y vuelve a ser capturada.El despliegue coreográfico y la fuerza de la interpretación En paralelo, la ausencia de Tico impulsa a Tamochica a emprender su búsqueda. Su aparición en escena, marcada por un malambo solista con boleadoras, introduce uno de los pasajes de mayor intensidad física y expresiva de la obra. La danza se convierte entonces en la manifestación de su desesperación y su decisión de recuperar a su amada.El desenlace concentra el dramatismo de la propuesta. Tamochica irrumpe en el fortín y enfrenta a los soldados con facón y boleadoras, pero termina siendo asesinado por la espalda. Frente a la pérdida de su compañero y la destrucción de su mundo, Tico intenta encontrarlo en los elementos de la naturaleza. Finalmente decide morir junto a él.La historia encuentra así su cierre en una reflexión sobre la inmortalidad del alma, la memoria y la defensa de la tierra. Un mensaje que recupera el sentido profundo de la creación original y que propone una lectura sobre la identidad y las raíces culturales.Uno de los aspectos destacados de la función fue la capacidad interpretativa de los bailarines, que asumieron sus personajes con compromiso y solvencia. La teatralización de las escenas permitió que los distintos cuadros coreográficos no fueran solamente una sucesión de danzas sino que formaran parte de un relato continuo, con momentos de celebración, tensión, ternura y profundo dramatismo.También merece una mención especial la escenografía, diseñada por el Taller Municipal. Los elementos móviles, manipulados por los propios artistas, aportaron dinamismo a la puesta y permitieron recrear diferentes espacios y situaciones de la vida cotidiana en el fortín.Un aniversario que reunió a distintas generaciones de bailarines La función aniversario del Ballet Folclórico Municipal contó con la participación del Ballet Juvenil Municipal de la Ciudad de Mendoza y pequeñas alumnas de la Escuela de Danzas Jesús Vera Arenas. La presencia de estos distintos grupos dancísticos sumó un componente generacional a la celebración y puso en escena la continuidad de una tradición artística que se transmite y renueva.La dirección estuvo a cargo de Gabriela Cánovas, mientras que la producción general fue realizada por la Subsecretaría de Cultura, Eventos Especiales y Protocolo de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, encabezada por Laura Fuertes.El equipo de trabajo se completó con Nancy Ortiz en vestuario; Claudia Putalivo en maestría técnica aplicada; Agustín Chirino y Sol Gómez como asistentes; y Jonathan Zalazar en asistencia de dirección. Sergio “Coco” Grass participó con la voz en off, mientras que el Estudio Reloj de Arena, con la masterización de Víctor Silione, estuvo a cargo del trabajo sonoro. La realización escenográfica correspondió a Fernanda Rivera, Emir Vanela y Alejo Leppe, integrantes del Taller Municipal.58 años de historia para la danza folclórica mendocina Fundado en 1968 bajo la dirección de la maestra, coreógrafa y bailarina Jesús Vera Arenas, el Ballet Folclórico Municipal fue uno de los primeros elencos oficiales de la provincia. Desde entonces, ha desarrollado una trayectoria dedicada a la difusión y preservación del patrimonio cultural argentino a través de la danza.Su repertorio comprende una amplia variedad de ritmos folclóricos y tango, con propuestas que reflejan la riqueza de las tradiciones populares y el trabajo artístico de sus integrantes. A lo largo de casi seis décadas, el elenco se consolidó como uno de los referentes culturales de la Ciudad de Mendoza, representando al municipio y acercando distintas expresiones de la danza a la comunidad.Como parte del cierre de la celebración en el Teatro Mendoza, se realizó un reconocimiento a Gabriela Cánovas, directora del Ballet Folclórico Municipal, a su asistente y al cuerpo de baile, en homenaje al trabajo sostenido para llevar adelante esta propuesta. También recibió una distinción especial Paola Ormeño, quien se destacó como bailarina del elenco. Los reconocimientos fueron entregados por el director de Cultura, Iván Martínez, y la subsecretaria del área, Laura Fuertes.Con la presentación de “Romance Indio”, el Ballet Folclórico Municipal celebró su historia recuperando una obra significativa de su identidad artística. Una función que permitió reencontrarse con el legado de su fundadora y reafirmar el lugar de la danza como expresión de la memoria, la cultura y las tradiciones populares. |
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