Enfermedades diarreicas: los menores de 10 años representan casi el 43 % de los afectados

Ante la presencia de síntomas, consultar al médico o acudir a un centro de salud lo antes posible. Además, administrar líquidos abundantes para prevenir la deshidratación. En bebés y niños pequeños, no interrumpir nunca la lactancia.

El Ministerio de Salud y Deportes brinda recomendaciones para evitarlas y recuerda que, ante la presencia de diarrea, es muy importante acudir al centro de salud, en especial si se trata de bebés o niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

Según el Reporte Epidemiológico 24 de la Provincia, hasta la semana 28 del 2026, se han notificado 19.318 casos de diarreas.

Hasta la semana 28, las diarreas notificadas en menores de 10 años representan el 43 %, alrededor de 8.258 casos del total. Le siguen, en orden descendente, el grupo de 25 a 34 años con 2.264 casos (el 11,8 %) y posteriormente el grupo de 10 a 14 años con 2.148 casos que significa el 11 %.

¿Qué son?

Las enfermedades diarreicas son infecciones del tracto digestivo ocasionadas por bacterias, virus o parásitos, cuyo principal síntoma es la diarrea. Esto es, la deposición tres o más veces al día de heces sueltas o líquidas.

Las enfermedades diarreicas aumentan debido al incremento de la temperatura, lo que facilita la rápida proliferación de virus, bacterias y parásitos en los alimentos y en el agua. Además, aumenta el riesgo de deshidratación; por eso, en caso de diarrea, es importante acudir al médico y no automedicarse.

¿Cómo se transmiten?

Los variados agentes infecciosos causantes de la diarrea se transmiten habitualmente por la vía fecal-oral, es decir, a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados con materia fecal, o mediante la contaminación directa de las manos u objetos utilizados diariamente.

¿Cómo podemos prevenirlas?

La falta de higiene, la ingestión de agua y alimentos contaminados son las vías por medio de las cuales se adquieren estas infecciones.

Consumir solamente agua segura. Si no se cuenta con agua de red, colocar dos gotas de lavandina por cada litro de agua o hervirla tres minutos, tanto si se trata de agua para beber, lavarse las manos o los dientes, cocinar o lavar las verduras y frutas.

Lavarse cuidadosamente las manos con agua y jabón después de ir al baño, de cambiar los pañales al bebé, y antes de comer o manejar los alimentos.

Lavar frutas y verduras con agua segura. Si se van a consumir crudas, dejarlas en un recipiente en agua con un chorrito de lavandina durante 10 minutos y luego enjuagarlas muy bien con agua segura.

Consumir únicamente alimentos bien cocidos o fritos, preparados higiénicamente. No consumir pescados o mariscos crudos, ni alimentos elaborados en la vía pública.

Mantener los alimentos bien tapados y refrigerados, ya que los microorganismos pueden ser transportados por insectos o por el polvo, y se multiplican con rapidez, especialmente en épocas de calor.

Alimentar al niño con leche materna durante los primeros 6 meses de vida. Entre las múltiples ventajas de la lecha materna está la de proporcionar defensas contra las infecciones gastrointestinales.

Lavar adecuadamente las mamaderas. Estas constituyen un excelente medio de cultivo para las bacterias causantes de la diarrea, por lo que es importante desechar todo resto de alimento que quede en ellas, lavarlas cuidadosamente con agua segura y jabón o detergente. También es recomendable esterilizarlas periódicamente, hirviéndolas durante unos 5 minutos en un recipiente con abundante agua.

Además, desechar los pañales descartables en bolsas bien cerradas.

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