Entre choques, violencia y alcohol, el inicio de 2026 saturó la atención sanitaria en Mendoza
Los registros oficiales muestran que Año Nuevo concentró la mayor demanda del ciclo festivo, con predominio de siniestros viales, violencia e intoxicaciones.

El cierre de 2025 y el comienzo de 2026 dejaron una postal conocida para el sistema de salud de Mendoza: un aumento marcado de la demanda asistencial concentrado en pocas horas y asociado, en su mayoría, a conductas evitables. Los datos oficiales del período comprendido entre el 31 de diciembre y el 1 de enero confirman que las celebraciones de Año Nuevo continúan funcionando como un punto de máxima tensión para guardias y servicios de emergencia.
Durante ese lapso, más de dos mil personas requirieron atención médica en distintos niveles del sistema público. La combinación entre atenciones en guardias hospitalarias y intervenciones del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) volvió a superar los registros de Navidad, consolidando a Año Nuevo como el tramo más exigente del calendario festivo desde el punto de vista sanitario.
El patrón de las urgencias no mostró grandes variaciones respecto de años anteriores. Los siniestros viales volvieron a ocupar el primer lugar entre los eventos críticos, con decenas de casos que demandaron asistencia inmediata y recursos especializados. Detrás de esas cifras aparece una problemática estructural: la persistencia del consumo de alcohol, la imprudencia al volante y la circulación en rutas de alta complejidad durante jornadas de intenso movimiento turístico. El fallecimiento de un niño de 6 años en alta montaña, sobre Ruta 7, se inscribió en ese contexto y volvió a poner el foco en los riesgos asociados a los traslados durante fechas festivas.

La estadística sanitaria también reflejó un nivel significativo de violencia interpersonal. Las agresiones con armas blancas y de fuego se ubicaron entre los principales motivos de intervención, junto con las intoxicaciones por alcohol y sustancias, configurando un escenario donde la celebración convive con episodios de extrema gravedad. El homicidio de un hombre de 70 años en Las Heras se sumó a ese cuadro y reforzó la dimensión social del fenómeno.
Otro de los ejes que aparece de manera recurrente es el uso de pirotecnia, pese a la prohibición vigente en la provincia. Los casos de personas lesionadas durante Año Nuevo mantuvieron niveles similares a los del año anterior, una señal de que las restricciones normativas no alcanzan, por sí solas, para modificar determinadas prácticas culturales.
Dentro de ese panorama general, el informe dejó un dato importante: los intentos de autoeliminación registraron un descenso respecto de Navidad, aunque sin desaparecer del todo. La cifra, aun menor, continúa siendo significativa y vuelve a instalar la discusión sobre la salud mental y el impacto emocional que las fechas festivas tienen en determinados sectores de la población.

