Hipertensión Arterial Pulmonar, una enfermedad grave que puede tardar más de dos años en diagnosticarse
Afecta principalmente a mujeres jóvenes y su mayor dificultad es que sus primeros síntomas suelen confundirse con otras enfermedades más frecuentes.

La Hipertensión Arterial Pulmonar afecta más a mujeres. Foto: Agencia NA (archivo)
La Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP) es una enfermedad que se produce cuando los vasos sanguíneos que llevan la sangre del corazón a los pulmones se estrechan, lo que dificulta el paso de la sangre y obliga al corazón a trabajar más de lo habitual. Con el tiempo, ese esfuerzo extra puede debilitar el corazón y generar complicaciones graves y se trata de una enfermedad seria, con una tasa de mortalidad estimada a tres años del 21%, y que en todas sus formas afecta al menos al 1% de la población mundial.
El Día Mundial de la HAP, que se conmemora cada 5 de mayo, es una oportunidad para recordar que en Argentina esta afección está contemplada dentro de la Ley Nacional de Enfermedades Poco Frecuentes, lo que implica que los pacientes puedan tener acceso a los respectivos tratamientos, según un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.
En América Latina se estima que entre 4.000 y 15.000 personas viven con HAP y, según un estudio realizado por The Journal of Heart and Lung Transplantation, más del 70% de los pacientes con HAP son mujeres, una tendencia que también se observa en Argentina. Una de sus mayores dificultades es que suele tardar más de dos años en diagnosticarse, ya que sus primeros síntomas -cansancio al subir escaleras, falta de aire ante esfuerzos habituales o hinchazón al final del día- suelen confundirse con cuadros recurrentes o atribuirse a causas cotidianas.
Si bien la HAP puede desarrollarse a cualquier edad, afecta mayoritariamente a la población femenina. A nivel global, investigaciones recientes subrayan la importancia de reconocer la enfermedad en mujeres jóvenes, estimando una prevalencia de 2,35 casos por cada 100.000 mujeres en edad reproductiva, es decir, entre 15 y 49 años.
En cuanto al diagnóstico, según el registro argentino RECOPILAR, el 69% de los pacientes ya se encontraban en estadios avanzados cuando descubrieron que padecían la enfermedad, lo que refuerza la importancia de identificarla tempranamente.
Síntomas comunes, diagnóstico complejo
Uno de los principales desafíos de la HAP es que sus síntomas iniciales, como falta de aire al realizar actividad física, cansancio, palpitaciones, mareos e hinchazón en miembros inferiores, son similares a los de enfermedades respiratorias o cardíacas más frecuentes. Además, en las etapas iniciales suelen presentarse únicamente ante esfuerzos físicos, lo que lleva a subestimarlos o atribuirlos a otras causas.
“El desafío en el diagnóstico de la HAP se da en tres niveles: la sospecha, la detección y la confirmación. El problema es que, al tratarse de síntomas inespecíficos, muchas veces los profesionales no la tienen en cuenta al hacer sus diagnósticos. Esto lleva al paciente a consultar a distintos médicos de diferentes especialidades, por lo que la determinación de que padece esta patología puede extenderse durante meses o incluso años”, explica Jorge Caneva, jefe del Servicio de Neumonología y miembro del Equipo de Hipertensión Pulmonar y del Equipo de Trasplante Intratorácico de la Fundación Favaloro.
De hecho, según un relevamiento regional, más de la mitad de los pacientes latinoamericanos recibe inicialmente un diagnóstico erróneo antes de identificar la enfermedad, y en Argentina esa cifra alcanza el 57%. Entre las confusiones más frecuentes figuran asma, neumonía, EPOC y otras afecciones cardíacas o respiratorias.
Esta demora impacta directamente en el pronóstico. Cuando el diagnóstico llega en etapas avanzadas, las opciones terapéuticas son más limitadas y la calidad de vida se ve comprometida. En cambio, la detección temprana permite iniciar tratamientos oportunos y mejorar el control de la enfermedad.
Un nuevo enfoque en el tratamiento
Hasta hace pocos años, los tratamientos para la HAP se centraban en mejorar la circulación sanguínea y aliviar los síntomas, pero no abordaban directamente el mecanismo de la enfermedad. Si bien permitían controlar su progresión, en la mayoría de los casos no lograban revertir el daño vascular.
En ese contexto, hacia fines de 2024 la ANMAT aprobó una nueva opción terapéutica para adultos con HAP. Se trata de una innovación relevante dentro del abordaje de esta afección y de la primera terapia de su clase aprobada para esta indicación a nivel mundial.
“Los resultados que estamos viendo representan un cambio de paradigma. Hoy contamos con una terapia que actúa sobre el mecanismo de la enfermedad. Pero para que estos avances tengan impacto real, el diagnóstico debe llegar a tiempo”, agrega el Dr. Caneva.__IP__
Desde la institución destacan que el abordaje de la HAP requiere un enfoque multidisciplinario que integre fundamentalmente la cardiología y neumonología, así como también la correcta evaluación mediante métodos diagnósticos no invasivos (ecocardiograma y estudios respiratorios), y sobre todo el cateterismo cardíaco que define el diagnóstico. Esto subraya la importancia de la derivación temprana a centros especializados.

