La Filarmónica de Mendoza celebra la Revolución de Mayo con una «Velada patriótica»

Será en conmemoración del 216° aniversario de nuestro Primer Gobierno Patrio y estará a cargo del maestro Nicolás Rauss, con la participación del solista invitado Pablo Salcedo.

La cita será el domingo 24, a las 21, en el Teatro Independencia (Chile 1184, Ciudad de Mendoza), como antesala de la celebración del 25 de Mayo. En conmemoración del 216° aniversario de la Revolución de Mayo, la Orquesta Filarmónica de Mendoza ofrecerá una “Velada patriótica”. Las entradas pueden adquirirse a través de EntradaWeb.com

La dirección estará a cargo del maestro Nicolás Rauss y contará con la participación del solista invitado Pablo Salcedo.

El programa propone un recorrido por las raíces y tradiciones argentinas para conmemorar el 25 de Mayo. Incluirá obras de Astor Piazzolla —Calambre y La muerte del ángel—; el Concierto para quena cromática y orquesta de cuerdas de Juan Rivero; y Tres romances argentinos de Carlos Guastavino.

Sobre la Orquesta Filarmónica de Mendoza

La Orquesta Filarmónica de Mendoza hunde sus raíces en una rica tradición musical que se remonta a las primeras formaciones orquestales y bandas estables de la provincia, antecedentes que consolidaron una vida sinfónica sostenida y de creciente proyección artística. Esa herencia encontró su institucionalización definitiva en 1992, con la sanción de la Ley Provincial 5885, que la constituyó como organismo artístico profesional del Estado.

Entre sus objetivos se destacan la promoción y difusión de la música sinfónica en todo el territorio, el estímulo del repertorio universal, argentino y mendocino, la formación de nuevos públicos y la realización de conciertos didácticos que garanticen el acceso democrático a la cultura.

Desde su sede en el Teatro Independencia, la Orquesta despliega una intensa actividad que articula temporadas de abono, programas extraordinarios y propuestas pedagógicas, convocando a destacados directores y solistas invitados. Su programación, concebida con rigor artístico y vocación plural, conjuga tradición y contemporaneidad, excelencia interpretativa y compromiso comunitario.

Más que un cuerpo estable, la Filarmónica es hoy un emblema cultural de Mendoza: un espacio donde el patrimonio musical cobra vida y cada concierto se transforma en una experiencia de encuentro, sensibilidad y construcción colectiva de identidad.

Director: maestro Nicolás Rauss

Director de orquesta suizo de destacada trayectoria en América Latina, fue titular de la Orquesta Sinfónica Nacional del Uruguay (SODRE) entre 2023 y 2025; de la Orquesta USACH, en Santiago de Chile (2013–2021); de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario (2008–2014) y de la Orquesta Filarmónica de Mendoza (2000–2004).

Realizó una doble formación en dirección orquestal y coral en Ginebra, como alumno de Michel Corboz, y en 1987 obtuvo el Primer Premio por unanimidad en el 6° Concurso Internacional de Dirección Orquestal “Gino Marinuzzi”, en Sanremo.

Ha dirigido en Europa a las orquestas de la Suisse Romande, de Cámara de Lausanne, de la Radio-Televisión de la Suiza Italiana y la Sinfónica de Biel, entre otras, además de presentarse en Italia, Alemania y diversos países de Europa del Este.

En Sudamérica ha desarrollado una intensa actividad al frente de organismos sinfónicos de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Además del repertorio tradicional, se ha destacado por la recuperación de obras menos frecuentadas, incluyendo sinfonías del período experimental de Haydn, la Sinfonía Fausto y los poemas sinfónicos de Liszt, así como obras de Bruckner, Elgar, Sibelius, Chausson, Roussel y Martinů.

En el repertorio vocal ha dirigido oratorios y grandes obras corales de Bach, Händel, Haydn, Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Verdi y Fauré, entre otros.

Sobre Pablo Salcedo, solista invitado

Es multiinstrumentista, licenciado en flauta de la UNCuyo, posee un Máster en Etnomusicología de la Universidad de Maryland (EEUU), creador y actual profesor titular de las Cátedras de Saxofón, Vientos andinos e Interpretación de vientos latinoamericanos en la UNCuyo.

Es el creador y coordinador del aclamado Festival Flautas del Mundo y ha realizado numerosas giras por EEUU, Asia, Europa y Latinoamérica, dictando clases en instituciones como la Universidad de Florida, Universidad de Nebraska, Universidad de Ohio State y Universidad de Ohio (EEUU), SVYASA Universidad de Yoga (India), Conservatorio Real de Estocolmo (Suecia), entre otras. Tiene editados 6 álbumes como solista y 6 con Markama. Premios y distinciones personales como ser nombrado Visitante Ilustre de la Universidad y de la Ciudad de Trujillo (Perú).

Sobre las obras

Astor Piazzolla: Calambre y La muerte del ángel

La obra de Astor Piazzolla ocupa un lugar decisivo en la transformación de la música argentina del siglo XX. Formado inicialmente dentro de la tradición del tango y profundamente influido por sus estudios con Nadia Boulanger en París, Piazzolla desarrolló un lenguaje que integró procedimientos provenientes de la música académica contemporánea, el jazz y la tradición popular rioplatense, dando origen a aquello que posteriormente sería reconocido como “nuevo tango”.

Tanto Calambre como La muerte del ángel pertenecen a ese período de madurez creativa en el cual el compositor consolidó una escritura marcada por la complejidad rítmica, el contrapunto, la exploración tímbrica y una intensa teatralidad expresiva.

Lejos de la concepción tradicional del tango como música exclusivamente bailable o nostálgica, Piazzolla proyectó el género hacia una dimensión de concierto, ampliando radicalmente sus posibilidades estéticas.

En Calambre, la tensión rítmica y el impulso vertiginoso configuran un discurso musical de gran energía. La obra parece capturar el nervio urbano de Buenos Aires mediante síncopas incisivas, contrastes abruptos y una escritura atravesada por una permanente sensación de movimiento e inestabilidad.

Por su parte, La muerte del ángel forma parte de la célebre serie inspirada en la figura del “Ángel”, concebida originalmente para el teatro. Allí el compositor desarrolla una de sus dimensiones más dramáticas y simbólicas.

La obra articula episodios de gran violencia rítmica con momentos de intensa melancolía, construyendo un clima sonoro de fuerte densidad emocional. El “ángel” piazzolliano aparece así despojado de toda idealización: es una figura atravesada por el conflicto, la fragilidad y la tensión existencial de la vida contemporánea.

Ambas obras testimonian la singular capacidad de Piazzolla para transformar materiales profundamente ligados a la tradición argentina en una expresión musical de proyección universal, redefiniendo para siempre el lugar del tango dentro de la cultura contemporánea.

Juan Rivero: Concierto para quena cromática y orquesta de cuerdas

El Concierto para quena cromática Markama y orquesta de cuerdas, del compositor argentino Juan Rivero, marca un hito en la historia de la quena, especialmente por la innovación desarrollada por Lars Nilsson en este instrumento ancestral andino. La obra, de cuatro movimientos, es la primera dedicada específicamente a este sistema cromático.

El primer movimiento, Chacarera, se caracteriza por la fuerza rítmica de esta danza argentina y por la intensa interacción entre la orquesta y el solista. Los ritmos del bombo y la guitarra aparecen recreados en la textura orquestal.

El paisaje andino se refleja en el segundo movimiento, Huayno, donde el discurso musical construye colores y atmósferas vinculadas con la histórica relación entre el instrumento y la montaña. Las melodías evocan paisajes épicos y escenas asociadas al trabajo de la tierra.

Luego llega la Zamba, en la que la melodía de la quena discurre entre las armonías del piano y la orquesta, en una mixtura de tradición y modernidad. El instrumento despliega frases virtuosas que crean un clima de ensoñación.

En todos los movimientos aparece el cromatismo en la quena, cuidadosamente equilibrado con la pentatonía y la diatonía tradicionalmente asociadas al instrumento.

Por último, la Cueca renueva la energía rítmica y mantiene el espíritu de esta danza tradicional latinoamericana.

La obra, dedicada a Lars Nilsson y Pablo Salcedo, impulsa un nuevo horizonte compositivo y proyecta la difusión de un repertorio original de fuerte identidad latinoamericana, donde confluyen armónicamente la música de raíz popular y la académica.

Sobre la quena cromática Markama

Este modelo permite realizar cromatismos sin recurrir a medios orificios, manteniendo la simpleza estructural de una única caña o tubo.

Actualmente constituye el eje central de la especialidad de Vientos Andinos de la Universidad Nacional de Cuyo, cátedra creada y dirigida por Pablo Salcedo, considerada el primer espacio curricular de nivel superior dedicado al estudio de los aerófonos andinos.

Este modelo de quena ha sido implementado desde principios de la década de 1980 en todas las grabaciones del prestigioso grupo Markama.

Carlos Guastavino: Tres romances argentinos

Dentro de la música argentina del siglo XX, Carlos Guastavino ocupa una posición singular por la coherencia estética de su lenguaje y por su profunda conexión con la tradición melódica nacional.

En un contexto atravesado por las vanguardias y las búsquedas experimentales, Guastavino sostuvo una escritura tonal, lírica y de gran claridad expresiva, estrechamente vinculada a los paisajes culturales y afectivos del país.

Diversos musicólogos han señalado que su obra logra establecer un delicado equilibrio entre la elaboración académica y la sensibilidad popular, evitando tanto el folklorismo literal como el distanciamiento intelectual. En ese sentido, Tres romances argentinos constituye una de las expresiones más representativas de su universo estético.

La obra propone una sucesión de evocaciones musicales donde la identidad regional argentina aparece sugerida a través del color orquestal, la fluidez melódica y la sutileza rítmica. Más que reproducir materiales folclóricos de manera directa, Guastavino construye climas sonoros que remiten a distintas geografías emocionales del país.

En Las niñas, la escritura desarrolla una atmósfera de delicadeza y transparencia, sostenida por líneas melódicas de notable naturalidad expresiva. Muchacho jujeño introduce resonancias vinculadas al noroeste argentino mediante giros melódicos y pulsos rítmicos que evocan el paisaje andino desde una perspectiva profundamente poética.

Finalmente, Baile en Cuyo despliega un carácter más expansivo y danzante, celebrando la vitalidad de las tradiciones cuyanas a través de una orquestación luminosa y dinámica.

La música de Guastavino revela así una forma particular de entender la identidad nacional: no como afirmación grandilocuente, sino como memoria sensible del paisaje, de la canción y de las múltiples resonancias culturales que conforman la experiencia argentina.

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