Maritza Diéguez llega desde Chile para compartir su experiencia sobre el poder de las economías creativas en red

El encuentro de Industrias Creativas Comecoco 2026, que tendrá lugar del 2 al 4 de septiembre en el Espacio Cultural Julio Le Parc, presenta una de las voces más influyentes del fomento productivo y la gestión cultural transandina.

Maritza Diéguez, coordinadora de la Mesa Araucanía de Economías Creativas (MAEC) y socia fundadora de Sin Cabeza Cooperativa de Trabajo llegará a la provincia para ser parte del encuentro Comecoco 2026. Tiene experiencia profesional en asesorías para proyectos corporativos de carácter social y cultural, desde diseño de identidad e imagen de marca, así como también en el diseño de información, para la pequeña y mediana empresa, entidades público/privadas y en proyectos editoriales con enfoque histórico cultural. Es una referente en el fomento a la creatividad, posicionando sus economías e industrias creativas en la agenda regional, nacional e internacional.

Llega a Mendoza para participar en Comecoco 2026 y ofrecerá la charla “Gestión cultural: mesa de economías creativas de la Araucanía. Ventajas del trabajo sectorial”. Será el viernes 4 de septiembre, a las 10.30. Por la tarde, a las 17, participará en una mesa creativa. Ambas actividades tendrán lugar en el Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén) y están destinadas a estudiantes, emprendedores y personas interesadas en gestión sectorial productiva en economías creativas.

La propuesta está diagramada como una mesa de diálogo entre referentes de Mendoza y la Araucanía, Chile, para compartir experiencias vinculadas a las industrias creativas, la articulación territorial y la construcción de redes.

En la previa de su esperada conferencia, la referente repasa una trayectoria marcada por la articulación pública, el cooperativismo y los desafíos de consolidar la identidad territorial frente al mercado global.

– ¿Cómo surge la Mesa Araucanía de Economías Creativas y cuáles dirías que son los mayores logros en la articulación entre los sectores público, privado y el cooperativismo desde su creación?

– En 2019, como Sin Cabeza, hicimos una solicitud a ProChile Araucanía y la institución nos apoyó convocando al sector público relacionado al fomento productivo de la región a participar de una mesa de conversación. Partimos cinco instituciones: nosotros como privados, dos representantes de la academia y tres del servicio público. Han pasado siete años y hoy somos más de 50 organizaciones. Nuestra experiencia partió activando al sector creativo en medio de una pandemia, por canales en línea. Hemos trabajado a la par con las instituciones públicas, la academia y los creativos en eventos de gran envergadura para visibilizar a los distintos subsectores, apalancando recursos y postulando a fondos públicos.

El objetivo de la mesa siempre ha sido la internacionalización del sector creativo. Originalmente, la industria creativa no tenía acceso a financiamientos en la región. En 2024 CORFO (Corporación de Fomento de la Producción) nos identifica como economía emergente, y para 2025, con un arduo trabajo de colaboración entre los actores del sector creativo, logramos ser incluidos en el presupuesto regional al 2040 como vocación productiva. Hoy estamos en la Política Regional de Fomento Productivo.

Como creativos, el modelo del cooperativismo es significativo. En 2023, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile inicia el primer catastro nacional para caracterizar las cooperativas culturales en el país. Luego de eso se impulsaron varias acciones, entre ellas, vincular al sector, el cooperativismo y el Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec), que es la institucionalidad que apoya a las micro y pequeñas empresas y a los emprendedores del país, dependiendo del Ministerio de Economía. Como MAEC (Mesa Araucanía de Economías), desde este año contamos con la primera cooperativa de ilustradores de la región, orientada a la internacionalización del trabajo profesional.

– En tu experiencia como coordinadora, ¿cuáles son los principales desafíos al posicionar las industrias creativas dentro de la agenda de desarrollo regional y nacional en particular?

– Lo primero es comprender que para que exista política pública debe haber medición. Se necesitan datos en distintas categorías: saber cuántos creativos existen en un territorio, su nivel de formalización, figura legal, brechas y datos que traduzcan su valor, como el impacto socioeconómico, el aporte tributario, retorno a la inversión, etcétera.

Lo segundo es que la autoridad y los tomadores de decisión comprendan el valor estratégico y simbólico del sector creativo, que es transversal a las otras vocaciones productivas y que desde lo cultural actúa como una herramienta de prevención social, por ejemplo.

Lo tercero es construir un discurso común para lograr un posicionamiento efectivo en medios.

– De qué manera el modelo de trabajo de Sin Cabeza Cooperativa de Trabajo potencia y tracciona los proyectos editoriales y de diseño con enfoque histórico-cultural?

– Como Sin Cabeza, por perfil nos hemos dedicado más a la promoción y vinculación del sector creativo regional con los organismos públicos y académicos. Como cooperativa, participamos de una red regional multisectorial de cooperativas campesinas, agrícolas y de artesanías mapuche. Con ellos hemos ido aprendiendo a valorar la identidad cultural propia.

– Llegas a Mendoza para ofrecer la charla «Gestión cultural: mesa de economías creativas de la Araucanía. Ventajas del trabajo sectorial». ¿Cuáles consideras que son las ventajas más urgentes de adoptar este enfoque frente al trabajo individual o aislado de los emprendedores?

– Comprender que la colaboración y la cooperación son propias del sector creativo, lo cual representa una fortaleza al momento de definir objetivos estratégicos que impulsen al sector. Luego hay que tomar acción, identificar cuáles son esos pasos para lograr las metas a corto y mediano plazo, y reconocer a los actores que puedan contribuir a cumplirlas. Desde ahí surge el modelo de gobernanzas, que puede llegar a ser muy virtuoso cuando el sector creativo participa, porque es reconocido como un catalizador: el sector creativo acelera la innovación y transforma el conocimiento técnico en soluciones de alto impacto social, territorial e identitario.

– La charla está especialmente destinada a estudiantes y emprendedores. ¿Cuál es el primer cambio de mentalidad que le recomendarías hacer a un creador local para empezar a pensarse a sí mismo como parte de un sector productivo?

– Ese es un tema central. Primero hay que posicionarse y contextualizarse en el mundo: definir si quieres vivir de lo que amas o de tu talento, y desde ahí buscar la fórmula. Esto implica formalización, formación, emprendimiento, estrategias de financiamiento, aprender sobre el mercado e identificar los cruces con otros sectores productivos.

– Mendoza y la Araucanía comparten desafíos geográficos y culturales. ¿Qué puntos de contacto ves entre el entorno creativo chileno y el mendocino que permitan proyectar redes de colaboración binacional?

– Ustedes, como sector creativo, tienen resuelta la postura frente al emprendimiento: ¿cómo llegaron ahí?, ¿cómo abordaron la tensión entre la cultura y el emprendimiento como modelo? Ustedes cuentan con reconocimiento y medición desde el servicio público local. Tal vez nosotros estamos en esta etapa de lograr autonomía y sostenibilidad en la creación, así como en los servicios y productos creativos. Tenemos mucho para conversar e identificar los aciertos, las buenas prácticas y también aquello que no funciona. Hay harto por hacer y proyectar.

– Con tu trayectoria en asesorías de identidad y diseño de información para pymes, ¿cómo se logra equilibrar la rentabilidad comercial de un proyecto cultural sin perder su identidad territorial?

– Es muy interesante la pregunta, y la verdad es que no tengo una respuesta absoluta. En Chile existe un beneficio estatal, el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras. Ese beneficio aporta con honorarios para equipos estables y asistencia técnica durante un año; con buenos resultados y cumplimiento, logras que sea permanente. Puedes consolidar equipos, garantizar programación y financiar planes de gestión, lo que te da un margen de tiempo para proyectar y buscar otro tipo de financiamientos que permitan la sostenibilidad de la organización. Ahí no hay pérdida de identidad territorial; de hecho, se enriquece. La otra alternativa es hacer la ruta del emprendedor tradicional: formalizarse y trabajar bajo un modelo de negocios. Bajo esa modalidad, ¿es probable que la identidad territorial se vea afectada? No lo sé con seguridad.

– Mirando hacia el futuro de las economías creativas, ¿cuál es el rol que deben asumir los nuevos profesionales y gestores culturales frente a las demandas del mercado actual?

– Deben trabajar de manera colaborativa, estar informados sobre la realidad territorial y ser flexibles para identificar con rapidez las oportunidades del entorno. Por último, agradezco la entrevista porque me ayuda a reflexionar y ver nuevos caminos. 

Programación completa COMECOCO 2026

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