Mendoza adhiere al Día Mundial del Accidente Cerebrovascular
En el ACV, “el tiempo perdido significa cerebro perdido». La aplicación de terapias de reperfusión dentro de las primeras 4,5 horas reduce 28 % las secuelas neurológicas.
El Ministerio de Salud, en el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), que se celebra el 29 de octubre, resalta la importancia de reconocer los síntomas de un ACV y acudir de manera inmediata a un centro asistencial. Además, recuerda que la detección, el control y el seguimiento de los factores de riesgo son el punto de partida para prevenir este tipo de episodios.
Reconocer un ACV en el momento en que ocurre es fundamental para acudir de inmediato a un centro médico donde el paciente pueda recibir el tratamiento adecuado a tiempo. Entre los síntomas que pueden indicar un ACV se encuentran el mareo repentino, la pérdida del equilibrio o de la coordinación, la pérdida repentina de visión, la caída facial, la debilidad en uno o ambos brazos y la dificultad para hablar o el habla alterada.
Federico Giner, responsable de la Red Provincial de ACV, destacó: “El ACV no es solo una emergencia neurológica, es una patología que pone a prueba a todo el sistema de salud. Ante la sospecha de un ACV dentro de la ventana terapéutica, hay que priorizar el traslado al centro de reperfusión más cercano y disponible”.
Giner agregó: “Mendoza ya viene trabajando en un abordaje integral desde todo el sistema sanitario. Desde 2024 desarrolla una Red Provincial de ACV, organizada territorialmente en seis áreas vasculares: Metropolitana, Este, Valle de Uco, San Rafael, Malargüe y General Alvear. Esta regionalización permite definir circuitos asistenciales según la ubicación del paciente, la capacidad de cada establecimiento y el tratamiento que necesita, articulando el sistema de emergencias, los centros de salud, los hospitales y los centros especializados”.
A esto se suma la tarea del Servicio Coordinado de Emergencias, que constituye el primer eslabón y nexo de la Red de ACV.
El profesional explicó: “Los establecimientos se categorizan de acuerdo con su capacidad de respuesta. Los centros mínimos están preparados para reconocer el ACV, estabilizar al paciente, activar el Código ACV, realizar la prenotificación y coordinar una derivación rápida. Los centros esenciales, Saporiti, Perrupato, Scaravelli, Schestakow, Malargüe y Enfermeros Argentinos, cuentan con tomografía, evaluación clínica y neurológica, posibilidad de realizar trombólisis y circuitos de transferencia”.
Según datos del último Foro Provincial de ACV, presentados en la Legislatura Provincial en octubre, los ocho hospitales participantes de la Red de ACV de Mendoza atendieron 385 casos en 2024, 693 en 2025 y 710 entre enero y septiembre de 2026.
En cuanto a la aplicación de trombólisis, tratamiento médico de urgencia que consiste en administrar un fármaco por vía intravenosa para disolver el coágulo que bloquea una arteria cerebral durante un ACV isquémico, se realizaron 47 procedimientos en 2024, 100 en 2025 y 92 en lo que va de 2026.
Giner destacó: “El Hospital Lagomaggiore posee la única guardia activa de neurología, lo que le permite tener una función dual: funciona como centro esencial y como Unidad de Tratamiento del Ataque Cerebrovascular y centro de TeleACV, brindando asistencia remota mediante telemedicina a los hospitales alejados. Por su parte, el Hospital Central es el centro avanzado, con capacidad para realizar trombectomía mecánica, neurocirugía y tratamientos de mayor complejidad”.
En la Unidad de Tratamiento del Ataque Cerebrovascular y centro de TeleACV se han atendido 269 teleconsultas y realizado 86 trombólisis, con siete hospitales teleasistidos.
Este sistema permite que hospitales alejados accedan en tiempo real a la evaluación de neurólogos, apoyando la indicación de tratamientos de reperfusión y reduciendo las desigualdades geográficas en el acceso a la atención especializada, especificó Giner.
El profesional agregó que la red trabaja en la estandarización de protocolos, la capacitación continua de los equipos, la implementación de la prenotificación prehospitalaria y la evaluación permanente de indicadores.
“Los hospitales Saporiti, Central y Lagomaggiore ya obtuvieron certificaciones internacionales de la Organización Mundial del ACV y actualmente se acompaña a los demás centros para avanzar hacia el objetivo de contar con al menos seis de los ocho hospitales certificados”, explicó.
A su vez, Giner recordó la reciente incorporación del ACV al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud como evento de notificación obligatoria, lo que permitirá contar con datos más completos, continuos y comparables sobre incidencia, tratamientos, mortalidad y discapacidad.
Esta información será fundamental para identificar brechas, planificar recursos, evaluar el funcionamiento de las redes y tomar mejores decisiones de política sanitaria.
Mendoza: ACV en números
El monitoreo sistemático constituye uno de los pilares de la Red Provincial de ACV. Entre enero de 2025 y junio de 2026, el registro internacional Res-Q incorporó 1.111 pacientes atendidos en los ocho hospitales participantes. De ellos, 644 presentaron un ACV isquémico y 158 recibieron trombólisis intravenosa, equivalente al 24,5% de los casos isquémicos registrados.
Los datos también muestran el impacto de la organización prehospitalaria: la prenotificación se asoció con una reducción de la mediana del tiempo puerta-imagen de 28 a 13 minutos y del tiempo puerta-aguja de 76 a 47 minutos.
Estos resultados permiten evaluar el funcionamiento de la red, orientar acciones de mejora y demostrar que la activación anticipada de los equipos favorece una atención más rápida.
También debe destacarse la descentralización de los tratamientos de trombólisis. En 2024, los 47 procedimientos se realizaron mayoritariamente en los hospitales Central, con 19, y Lagomaggiore, con 23.
En tanto, en 2026 se efectuaron 92 tratamientos en los ocho hospitales de la Red, con una distribución más equilibrada: 17 en el Central, 16 en el Lagomaggiore, 17 en el Schestakow, 10 en el Scaravelli, 10 en Malargüe, 7 en el Perrupato, 7 en Enfermeros Argentinos y 8 en el Saporiti.
¿Qué es un accidente cerebrovascular (ACV)?
Es una emergencia médica que se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea debido a una obstrucción o a una hemorragia. Esta alteración puede provocar la muerte de células cerebrales y complicaciones graves. Los ACV pueden ser mortales y requieren tratamiento inmediato.
Factores de riesgo
Los principales factores de riesgo modificables son los siguientes:
Hipertensión arterial: es el principal factor de riesgo de ACV, ya que las personas con hipertensión tienen un riesgo casi tres veces mayor de sufrirlo.
Consumo de tabaco: se asocia con aproximadamente dos quintas partes de todas las muertes por ACV entre personas menores de 65 años.
Otros factores de riesgo: hipercolesterolemia, diabetes mellitus, niveles elevados de colesterol LDL, sobrepeso y obesidad, inactividad física, alimentación poco saludable (en particular, dietas ricas en sodio y pobres en frutas y verduras), consumo nocivo de alcohol, consumo de drogas (por ejemplo, cocaína), contaminación atmosférica, glucemia elevada en ayunas y disfunción renal.
Entre los factores de riesgo no modificables se encuentran la edad y los antecedentes de un ACV previo.
También deben considerarse las afecciones cardíacas preexistentes, como la fibrilación auricular y la insuficiencia cardíaca congestiva, y la insuficiencia renal crónica.
Diagnóstico y tratamiento
Cuando se sospecha un accidente cerebrovascular (ACV), debe tratarse como una emergencia médica. Es esencial brindar atención rápida y realizar una prueba diagnóstica por imágenes, como una tomografía computarizada (TAC) o una resonancia magnética (RM), lo antes posible.
El ingreso en una unidad especializada, dotada de servicios de rehabilitación, mejora los resultados y disminuye la mortalidad y las complicaciones.
Prevención
Los cambios en el estilo de vida y el control eficaz de la hipertensión arterial pueden reducir considerablemente el riesgo de sufrir un ACV.
Cualquier persona puede reducir el riesgo mediante las siguientes medidas:
- Controlar la hipertensión arterial mediante un estilo de vida saludable y un tratamiento antihipertensivo adecuado.
- Evitar el consumo de tabaco y limitar la exposición al humo ajeno.
- Adoptar una alimentación saludable y equilibrada, que incluya al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras y reduzca la ingesta de sal, grasas saturadas y azúcares.
- Practicar actividad física periódicamente, al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana.
- Controlar adecuadamente las enfermedades asociadas, como diabetes, dislipidemia y fibrilación auricular.
- Limitar el consumo de alcohol.
- Mejorar la calidad del aire interior y exterior.


