Salud sugiere sobre primeros auxilios psicológicos en caso de situaciones críticas
Se trata de una intervención breve y práctica para contener y mitigar la angustia.
Ante un acontecimiento sísmico o un evento meteorológico extremo, las crisis de ansiedad, los bloqueos emocionales y el llanto incontrolable son reacciones comunes ante el peligro inminente. Es por esto que es imprescindible conocer el modo en que hay que intervenir de forma oportuna.
El Ministerio de Salud y Deportes, a través de la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos, brinda consejos para la contención emocional.
Los primeros auxilios psicológicos (PAP) son una respuesta de apoyo a otra persona que está sufriendo y que puede necesitar ayuda. Se trata de una intervención breve y práctica para contener, mitigar la angustia e impulsar el afrontamiento inmediato tras una emergencia o desastre natural, como en el caso de un sismo. Estas intervenciones buscan transmitir seguridad, calma y conexión.
Es importante aclarar que no se trata de algo que compete solo a profesionales, sino que cualquier persona puede aprender y aplicar estas técnicas para actuar con la mayor calma posible ante una catástrofe o situación crítica, logrando ayudarse a sí misma y a la comunidad.
En tanto que Romina Masuzzo, del área de Emergencias y Catástrofes de la Dirección de Salud Mental de la Provincia, nos pone en alerta de que aquellas personas que estén acompañando o en compañía de un afectado, lo primero que deben hacer —además de seguir al pie de la letra estas recomendaciones y sugerencias— es «calmar al afectado para poder trabajar y abordarlo correctamente ante una situación de crisis externa o extrema».
A continuación, brindamos pautas claves para realizar abordajes en caso de sismo o cualquier otro evento inesperado y violento.
Protocolo estandarizado de Primeros auxilios psicológicos
1 – Observar y evaluar la seguridad del lugar
- Dar prioridad absoluta al espacio físico y su posible estado crítico.
- Comprobar que la zona sea físicamente segura: fuera de peligro de derrumbes o caídas de objetos.
- Identificar quiénes necesitan ayuda inmediata: personas en estado de shock, desorientadas, con crisis de pánico o lesiones físicas.
2 – Establecer contacto y presentarse con la persona que necesita ayuda
- Enfoque respetuoso y no invasivo.
- Presentarse con nombre y explicarle que va recibir ayuda.
- Mantener un tono de voz firme pero sereno y el contacto visual a la altura de la persona.
- Hacer preguntas sencillas: “¿Cómo te llamás?», «¿Querés que nos sentemos un momento?»
3 – Escuchar activamente y validar
- Sin forzar a hablar ni dar falsas promesas.
- Permitir que la persona exprese lo que siente o necesita sin interrumpirla.
- Validar sus emociones ante el evento: «Es comprensible que tengas miedo», «Está bien si necesitas llorar».
- Evitar frases como «No pasa nada», «Todo estará bien» o «Tenés que ser fuerte».
4 – Ayudar a la persona a recuperar la calma
- Técnicas de regulación fisiológica.
- Si la persona está hiperventilando o en pánico, aplicar la respiración diafragmática: inhalar en 4 segundos, sostener 4 y exhalar en otros 4 segundos.
5 – Conectar con apoyos y redes de ayuda
- Satisfacer necesidades básicas y red de contacto.
- Ayudar a la persona a contactar a sus seres queridos o familiares para confirmar que están a salvo.
- Orientarla hacia las necesidades básicas inmediatas (agua, abrigo, atención médica si la requiere).
- Informar solo con datos oficiales y verificados para evitar propagar rumores.
Que es lo que no hay que hacer
- Obligar a hablar: acompañar en silencio, si la persona no quiere hablar.
- Diagnosticar o patologizar: el llanto, el temblor o la desorientación son reacciones fisiológicas esperables inmediatamente después de un sismo.
- Dar falsas expectativas: no prometas cosas que no puedes controlar, como «no va a haber réplicas”.
- Dejar sola a la persona: especialmente si presenta síntomas severos de disociación o pánico extremo.
Si a pesar de estas iniciativas se requiere atención más profunda, hay que comunicarse al 148 opción 0 (Orientación en contención en salud mental), o al 911.


