Una pala con ADN complicó a un joven acusado de parricidio en Guaymallén
El análisis forense confirmó que la pala encontrada en la escena del crimen tenía sangre de Guillermo Armendariz y ADN de su hijo Agustín, principal acusado. La Justicia dictó prisión preventiva y lo investiga por homicidio agravado por el vínculo.

La Fiscalía ha incorporado una prueba científica crucial en la acusación contra Agustín Armendariz, un joven estudiante de Derecho de 25 años, acusado de asesinar a su padre, Guillermo Esteban Armendariz, de 59 años, en Guaymallén. Una pala hallada en la propiedad familiar, que presentaba manchas de sangre, ha sido determinante en la investigación.
Desde el inicio de la investigación, los detectives buscaban evidencias que reforzaran las sospechas contra Agustín. La necropsia reveló que la víctima presentaba lesiones compatibles con un golpe traumático, lo que descartó la hipótesis de una caída accidental.
La pala encontrada en el patio, cerca del lugar donde se halló el cadáver, fue analizada por el Laboratorio de Huellas Genéticas Forense. Los resultados confirmaron que la sangre en la herramienta pertenecía a Guillermo Armendariz. Además, se detectó ADN de Agustín en el mango de la pala, fortaleciendo la acusación en su contra. También se identificó un rastro de otra persona no identificada, aunque en menor proporción.

El 4 de diciembre, la familia Armendariz se encontraba en su hogar en el barrio Pehuén de Guaymallén. Según testimonios, Agustín salió al patio a fumar y, tras unos minutos, informó a su madre que su padre se había caído del techo. Al llegar al patio, encontraron a Guillermo agonizando en el suelo. A pesar de los esfuerzos de los servicios de emergencia, la víctima fue declarada muerta en el lugar. Las lesiones observadas no coincidían con una caída desde altura, ya que presentaba golpes en la zona frontal del rostro y en la nuca.
Guillermo Armendariz padecía un cuadro depresivo y exhibía conductas atípicas, como orinar en las paredes de la casa o romper objetos en el interior. Además, obligaba a su hijo Agustín a vender ciertos elementos, incluyendo un arma de fuego que el joven publicó en Facebook, lo que le valió una condena de casi tres años de prisión en suspenso. Estas tensiones familiares podrían haber sido el detonante del crimen.
El 5 de febrero, el juez Leonardo Camacho dictó la prisión preventiva para Agustín Armendariz, quien continuará detenido mientras avanza la investigación. La acusación formal es por homicidio agravado por el vínculo, delito que conlleva una pena de prisión perpetua en caso de ser hallado culpable.
La defensa de Agustín ha intentado argumentar que no se trató de un crimen, pero las pruebas científicas y testimoniales apuntan en sentido contrario, complicando su situación legal.
