Llega «El fulgor Mediterráneo»: el quinto concierto de abono de la Orquesta Filarmónica
El próximo jueves 18 de junio, a las 21, el Teatro Independencia (Chile 1184, Ciudad de Mendoza) será escenario del quinto concierto de abono de la Orquesta Filarmónica de Mendoza, que presenta “El fulgor Mediterráneo” bajo la dirección del maestro invitado Luis Gorelik y con la participación del solista Carlos Verenzuela en contrabajo. Para quienes no han adquirido su abono, las entradas individuales se encuentran disponibles en www.entradaweb.com.
El programa de este concierto propone un recorrido por el Mediterráneo y doscientos años de música italiana, desde el impulso theatrical del Romanticismo hasta la reflexión sonora contemporánea. El repertorio incluye la Obertura de la fuerza del destino de Giuseppe Verdi, el Concierto para contrabajo n.º 2 en Si menor de Giovanni Bottesini, y finaliza con Rendering de Luciano Berio.
Italia es aquí más que un territorio: es una energía creativa que atraviesa siglos. La Obertura de la fuerza del destino de Giuseppe Verdi abre el programa con un gesto inmediato y expansivo. Aún sin voces, la música conserva toda su potencia dramática: contrastes marcados, ritmos afirmativos y una intensidad que convirtió a Verdi en símbolo de una época y de una identidad cultural.
El Concierto para contrabajo n.º 2 de Giovanni Bottesini revela otra dimensión del Romanticismo italiano: la exaltación del instrumento solista. El contrabajo abandona su función habitual para convertirse en protagonista ágil y expresivo, mediante una escritura que combina elegancia, fluidez melódica y extraordinaria destreza técnica.
La travesía culmina con Rendering de Luciano Berio, una obra en la que fragmentos de la inconclusa Décima Sinfonía de Schubert dialogan con un lenguaje contemporáneo de notable transparencia sonora. Pasado y presente se entrelazan sin buscar una síntesis definitiva, revelando una tradición capaz de renovarse a partir de su propia memoria. Este abono confirma que la música italiana no constituye una herencia estática, sino una corriente permanente de teatralidad, imaginación y experimentación: un Mediterráneo siempre en movimiento.
Sobre el director invitado: Maestro Luis Gorelik
Luis Gorelik nació en La Plata, Argentina, en 1963, y se formó con Pedro I. Calderón en Buenos Aires y con Mendi Rodán en Israel, donde egresó con honores de la Academia Superior de Música Rubin, en Jerusalén. Fue distinguido con el Premio Konex al Mejor Director de Orquesta de la Década (2009), el Premio de Arte y Cultura Medalla Claudio Arrau (Chile, 2005), el Premio a la Música entregado por el presidente de la República de Chile Ricardo Lagos (2004) y el Premio Gardel al Mejor CD de Música Clásica (2014).
Es Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos desde 2010 y fue director de la Orquesta Nacional Juan de Dios Filiberto entre 2016 y 2018. Anteriormente fue Director Titular de la Orquesta Filarmónica de Mendoza (1985–1988), la Orquesta de Cámara de Ashdod en Israel (1994–1999), la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción en Chile (2000–2007) y la Orquesta Sinfónica de Salta (2007–2010). Como director invitado ha conducido prestigiosas agrupaciones como la Orquesta Filarmónica de Israel, la Orquesta Nacional de Islandia, la Filarmónica de Eslovenia, la Filarmónica de Buenos Aires y la Orquesta Estable del Teatro Colón, entre muchas otras en América y Europa. Es además Profesor Titular de la Cátedra de Dirección Orquestal en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y condujo el programa Tarde transfigurada por Radio Nacional Clásica hasta diciembre de 2023.
Sobre el solista: Carlos Antonio Verenzuela, contrabajo
Contrabajista venezolano-argentino formado en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela. Egresó con honores por decisión unánime del jurado en el Conservatorio Marcel Dupré de Meudon (Francia), bajo la guía del maestro Pierre Hellouin. Asimismo, obtuvo el diploma de posgrado Fellow of the Royal College of Music, de Londres.
Con una trayectoria ininterrumpida de más de 30 años como solista y jefe de fila, ha liderado las secciones de contrabajo de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Filarmónica de Jalisco (México) y la Sinfónica Nacional de Paraguay. Como solista, se ha presentado con las principales orquestas de Venezuela y ha realizado estrenos mundiales de obras escritas especialmente para él, llevando su música a escenarios de Costa Rica, Paraguay, Francia y Argentina. Su labor pedagógica es igualmente destacada, habiendo sido docente en diversos núcleos de El Sistema en Venezuela, la Academia Nacional de Contrabajos y el Conservatorio Simón Bolívar. Colaboró con el programa de la UNESCO para la formación de orquestas juveniles en Latinoamérica y actualmente es miembro cofundador del Dúo Virtuosi y solista de contrabajo de la Orquesta Filarmónica de Mendoza.
Sobre la Orquesta Filarmónica de Mendoza
La Orquesta Filarmónica de Mendoza hunde sus raíces en una rica tradición musical que se remonta a las primeras formaciones orquestales y bandas estables de la provincia, antecedentes que consolidaron en Mendoza una vida sinfónica sostenida y de creciente proyección artística.
Esa herencia encontró su institucionalización definitiva en 1992 con la sanción de la Ley Provincial Nº 5885, que la constituyó como organismo artístico profesional del Estado, estableciendo como objetivos la promoción y difusión de la música sinfónica en todo el territorio, el estímulo del repertorio universal, argentino y mendocino, la formación de nuevos públicos y la realización de conciertos didácticos que garantizaran el acceso democrático a la cultura.
Desde su sede en el Teatro Independencia, la Orquesta despliega una intensa actividad que articula temporadas de abono, programas extraordinarios y propuestas pedagógicas, convocando a destacados directores y solistas invitados. Su programación, concebida con rigor artístico y vocación plural, conjuga tradición y contemporaneidad, excelencia interpretativa y compromiso comunitario. Más que un cuerpo estable, la Filarmónica es hoy un emblema cultural de Mendoza: un espacio donde el patrimonio musical cobra vida y cada concierto se transforma en una experiencia de encuentro, sensibilidad y construcción colectiva de identidad.


