Los hermanos de La Yaqui están en la cima del negocio de las drogas y siguen prófugos

Carlos Guatón y Luis Vargas, buscados por la Justicia Federal en la provincia, manejaron la droga, el dinero y los movimientos clave del clan mendocino que opera en el oeste de Godoy Cruz.

Mientras la líder narco Sandra Jaquelina Vargas, alias La Yaqui, volvió al penal tras la revocación de sus salidas transitorias, la Justicia Federal y los agentes de la Lucha contra el narcotráfico intensifican la búsqueda de sus hermanos, Carlos Guatón y Luis Vargas, considerados piezas fundamentales en la estructura criminal que lleva décadas operando en el oeste de Godoy Cruz.

La organización, conocida como el Clan Vargas, nunca detuvo su actividad, ni siquiera después de la condena por narcotráfico y lavado de dinero que recibió su jefa. Según fuentes de la causa, la banda mantuvo su esquema operativo incluso durante el tiempo en que La Yaqui gozaba de beneficios penitenciarios. De hecho, fue durante esas salidas que los investigadores lograron identificar nuevos puntos de venta y distribución, lo que derivó en una serie de 28 allanamientos simultáneos a fines de junio.

En esos operativos se logró detener a siete personas, incluida una mujer que era la mano derecha de la narco, además de su hijo, quien también quedó tras las rejas. Sin embargo, Carlos Guatón y Luis Vargas no estaban en ninguna de las propiedades allanadas, pese a tener domicilios fijos y moverse habitualmente entre casas de familiares. Los investigadores creen que fueron alertados con anticipación y lograron escapar.

la yaqui
La Yaqui, en el penal de Cacheuta.

Ambos tienen extensos antecedentes por venta de drogastenencia ilegal de armas y amenazas. Para los fiscales, ocupan un lugar central en el engranaje delictivo: están a cargo del traslado, la distribución de estupefacientes y la administración del dinero que fluye en forma de efectivo y a través de plataformas virtuales.

El barrio Campo Papa, en el oeste de Godoy Cruz, es uno de los puntos neurálgicos de la banda. Su geografía compleja y la vigilancia vecinal lo convierten en un territorio difícil de penetrar para la policía, lo que facilita el movimiento del clan. No obstante, las autoridades no descartan que la red tenga ramificaciones en otras zonas de Mendoza.

Tras la caída de parte de la estructura y la vuelta de La Yaqui al penal de Cacheuta, la causa avanzó con más fuerza. El fiscal federal Fernando Alcaraz conduce la investigación con el objetivo de desarticular definitivamente al Clan Vargas, una organización criminal que se ha mantenido activa pese a los golpes judiciales.

Mientras tanto, la búsqueda de los hermanos prófugos continúa, con operativos silenciosos y tareas de inteligencia que apuntan a cerrar el círculo sobre quienes hoy controlan las últimas fichas de un negocio narco familiar que desafía al sistema desde hace décadas.

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