Un tercer sector asoma en el frente opositor, y pide definiciones

Por Nicolas Guillen, PTP

Para enfrentar a los pelucas no sirven las internas que nadie entiende

Para entusiasmar y recuperar las esperanzas hace falta un cónclave de toda la oposición, con los intendentes, la Cámpora, todo el peronismo, los movimientos de la UTEP, conducciones de las CTAs y la CGT, y posibles aliados.

Para armar un instrumento potente que proyecte un camino para salir del infierno Mielísta, antes que las caras, hay que discutir la plataforma de ideas que sean la base de un cambio de rumbo en la provincia y en el país. Esas ideas claras serán la base de la amplitud y la firmeza del frente opositor. La división sólo favorece a Cornejo. Y la unión amontonada también.

Uno de los temas que más análisis y definiciones necesita tener en claro el frente opositor es qué hacer con el proyecto San Jorge y similares, esos negocios que Alfredo Cornejo ha conseguido en sus giras por el exterior. Cobre para Toronto, petróleo para Texas, vino para los que ya lo tienen, y agua, veremos si queda y cómo queda, a las resultas de su acuerdo con Mekorot.

Qué tipo de minería habilitar en la provincia es la verdadera interna que hay que despejar.
El plan de Cornejo no favorece a las mayorías, eso está claro. Para quien dude, vaya a San Juan o Catamarca, y midiendo los cráteres pregunte por lo que se llevaron.

Y en el marco de un debate fraternal y sincero, yo le pregunto a Anabel F. Sagasti, ¿no sería oportuno revisar las políticas mineras que los gobierno K ejecutaron en la cordillera? Ahora, con el paso del tiempo, qué conclusiones podemos sacar del paso de las empresas Barrick y similares por San Juan o Catamarca. ¿Se abrieron líneas de producciones alternativas sustentables en paralelo mientras se vaciaba la cordillera de oro y cobre, por ejemplo? ¿Se impusieron gravámenes a la renta minera para con esos fondos desarrollar una industria nacional de medicamentos complejos, por ej? La realidad es que todo el oro fue sacado en trenes y puertos hacia el extranjero sin industrializar ni un gramo en el país. En Mendoza, ¿no habría que imponer condiciones desde una política pública para que la renta minera sea utilizada para abrir una línea de industrialización del potasio malargüino, o industrias de microchips, de maquinaria agrícola, o fábricas de baterías que el mundo demanda, etc.?

Lo mismo le pregunto al Emir Felix, ¿no sería bueno presentar en el Congreso Nacional un proyecto para que una Empresa Mixta Minera nacional organice y oriente en beneficio social ese complejo sector económico, de tan alto riesgo contaminante, que hoy dominan los grupos inversores de la bolsa de Toronto, que poco les importa si el agua en estas latitudes es sinónimo de vida y no dudan en sacrificar su calidad si eso les aumenta la rentabilidad? ¿Cuál es el proyecto a defender como Legislador Nacional? Hay que discutirlo en convocatorias amplias de debate con toda la militancia del frente opositor y también con la ciudadanía en general.

La discusión con Cornejo es clara por el saqueo y la contaminación.

La discusión interna del frente opositor es con quienes, con buenas intenciones, tal vez no confían lo suficiente en el potencial transformador del pueblo en movimiento. Y la política debe servir a eso, a movilizar cielo y tierra en beneficio de las mayorías.

Lo que está en discusión en la sociedad es si avalamos el rumbo de Milei y su seguidor Cornejo, de libre mercado en beneficio de unos pocos grandes empresarios, de primarización extractivista de nuestros recursos naturales, de ajuste a los empleados públicos y jubilados, de destrucción del mercado interno que alimenta a las pymes nacionales, o por el contrario, entre todos proyectamos un cambio de rumbo en beneficio de las mayorías.

La unidad de lo mejor del peronismo -que deberá ser autocrítico de lo que se hizo mal en sus gobiernos-, con la izquierda popular y patriótica, entendemos que es la base para el cambio de rumbo. Una alianza programática que no deje a mitad de camino los profundos cambios que se necesitan, como es discutir un impuesto permanente a las grandes fortunas y un alivio a las pymes, de una vez por todas poner en discusión el fraude de la deuda externa, que mejor que pagarla es investigar su origen y actuar en consecuencia, la necesaria distribución de las riquezas, la valorización del trabajo y combatir la timba y la fuga de capitales con toda la fuerza. Esa es la agenda contra Mieli y Cornejo. Ojalá el frente opositor esté a la altura.

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